martes, 23 de junio de 2020

BAJEL.
Huyeron las nubes para desnudar el firmamento, temblando se queda su azul intenso.
No cabe duda de que la orbe se llena de buenos deseos, es fácil con ese cielo regalando su mirar eterno.
Querer al mundo se convierte en un reflejo, la imagen buena que devuelve el espejo.
Nada contraviene las normas morales, la ética, las filosofía, las ciencias sociales. Los ojos ven un mundo bello, una naturaleza que mueve, brota y se abastece.

Bailan las ramas, sus hojas se avienen. Sostienen sus copas el techo que impulsa las aguas de rios y mares.
Elegante navío que con sus velas se adentra en el limpio líquido, surcando océanos, acercando almas buenas, hermanos y amigos.
Estela de espuma que riza los surcos de olas galopando al viento bravio.
Rápido bajel, elegante en el trazado, de timón diestro y curso sentido.

De buenos principios acarreamos desatinos. Malas jugadas labradas por el destino, sembradas de intereses mezquinos.
Taciturna imagen del barco perdido buscando la vida en un mar hermoso, llegando a su destino.
Que no se vicie el aire de humo ennegrecido.
Se fueron las nubes para lucir un azul limpio.

Claudia Ballester GrifoClaudia Ballester Grifo

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