PLASMANDO UN SUEÑO.
Se bebió el rojo de la amapola la tersura de tus labios.
El misterio de la noche regaló a tus ojos su mirada.
Fue la nieve que volaba la que buscó en tu rostro el aroma que exhalabas.
Tupidos bosques tropicales tapizaban el marco, centinela de la niña que observaba.
Vientos alisios rizaban tus pestañas.
El hoyuelo de tu barbilla marcaba el verso que inspiraba.
Mi sueño te creó en una bruma virgen.
Lienzo a estrenar por un lápiz usado.
Diestro en viejo carboncillo que te fue dibujando.
Buscando armonía en el deseo plasmado.
Soplo de vida que el color fue brindando.
La pluma persiguió la historia de una hermosura inventada.
En la duermevela de la inspiración, un alma sobrevolaba sedienta.
La muñeca abrió sus brazos, el pecho ofreció su espera, el alma bajó para formar parte de sus arenas.
Se despertó Dios, la mujer se llamaba EVA.
Claudia Ballester Grifo
Foto cogida de la Red.

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