SIEMPRE TÚ, PAPÁ.
Papá, voz callada un marzo apagado de lluvía y viento.
Papá, el héroe de mis días de niña, mimos de cuentos y fantasías, aroma de esencías, hogar y fuego.
Papá querido de fulgor cristalino en la admiración de sus poros.
Manos callosas de tacto rugoso, suaves como amapolas en sus días hermosos.
Cálida protección de su mirar, siempre atento al embozo.
Recto en sus gestos, de abrazo goloso.
Recuerdo la fragancía de tu voz y tus pasos silenciosos, surcando los mares de mi orilla, buscando el puerto de mi llanto. Atento a mi sufrir de adulta siendo la niña de tus ojos.
¡Oh, papá! Cruel destino que te llevó lejos. Silenciosa y galana la muerte que te sedujo y arropó tu sueño. Te arrancó de mi vida con un bello beso y no pude odiarla por ello.
Te fuiste sin saberlo. Rozando la pluma el adiós de tu aliento. Con la gallardía del querido, vestido de mi afecto. Elevándote muy alto, cubriendo mi cielo,dibujando mi sonrisa, mimetizándote en mis adentros.
Adiós,papá. Mi dicha, mi vida, mi modelo.
Adiós mi sangre, mis quimeras, mis latidos, mi corazón partido y fracturado desde que no te veo.
Adiós... Querido, nos vemos en el cielo.
Claudia Ballester Grifo


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