NOCHE TROPICAL.
Lloró la lluvía su agua de tormenta, chaparrón de corto recorrido, soplo de brisa fresca.
Desmadejada como muñeca rota, desmayado el sueño, ahogado en tórrida bruma pegajosa. El respiro duró un suspiro y la paciencia estira sus horas muertas.
Se agrandan los ojos desde una lejanía épica. Mirada del tiempo que penetra en el regalo de mis recuerdos. Iris perturbador que se acerca franqueado de una sonrisa que alígera el sopor mezquino de una noche tropical quejumbrosa.
Se acelera la imagen, caigo en un torbellino de impresiones que sacuden mi alma inquieta.
Vuelves del pasado remoto, cosquilleas mis pétalos de rosa.
Te acercas, me quedo quieta. No respiro, se abre tu sonrisa, mi cuerpo se acelera.
Erizas mi piel con tu mohin risueño de picardía manifiesta. Fantasma del olvido que llamas a mi puerta.
Escucho mi nombre y no me mencionas.
Es inmenso el espacio, pleno de amores que no se agotan.
Se suma al atillo de mi experiencía. Me quedo mirando como tu rostro se difumina y se borra.
Claudia Ballester Grifo

No hay comentarios:
Publicar un comentario