Con el rocío de la mañana tocando tu cielo,
sintiendo margaritas resbalar por mi cuerpo.
Deshaciendo en humo el vapor de tus besos,
atesorando caricias y muchos te quiero.
Viviendo un amor tan intenso que convierte en melodía mi vida por entero.
Sentada en el banco de mis recuerdos,
respirando albricias y sueños,
llenando tu esencia mi mundo perfecto,
con tu barita mágica de arreglos y entuertos.
Sola con mis pensamientos,
dibujando escenas de pasión y encuentro.
Trino fresco alegrando la rama apagada por el invierno.
Caricia de pluma cálida en la hibernación del silencio.
simbiosis de dos seres necesitados de arrope y empeño.
Hermoso azul envolvente en el tiempo,
replicando las once en el campanario del pueblo.
Claudia Ballester Grifo


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