miércoles, 4 de noviembre de 2020

EL MAR Y TÚ


Ronea la esmeralda de tus ojos con la mar brava. 

Los cristales de la sal chisporrotean como cacao recién tostado,

recostado abrazando el sol,

languideciendo su descanso. 

Huele a Marinero aguerrido en mil tormentas. 

Historias de nudos ahogados entre las olas. 

Nostalgias empañando las claraboyas del alma. 


Huele a Mediterráneo, 

horizonte de azul y esperanza. 

Chillido de gaviotas, 

azuzando el pescado en las aguas. 

Las nubes perfilan un rostro,

el viento susurra tu nombre

y las aves lo cantan. 


¡¡PAPÁ!!, querido. 

Rizado tu cabello como riza la mar sus horas álgidas. 

Traslúcida tu imagen en el cielo,

sonriendo en el fondo de la mar calma. 

Viendo la risa de tus ojos y

tus dientes de perlas blancas. 


Te fuiste un día de puntillas 

con ese cuerpo amado,

lo acarician los ángeles,

nos queda el hueco de tus palabras,

el vacío de tus abrazos. 

El humo de tu aliento,

esa sonrisa de pillín,

papá querido y por siempre 

recordado. 


Claudia Ballester Grifo


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