Amanece el sol con un fuerte fuego de deseo.
Aletargada su luna por un sueño de otoño.
La mira roneando, encendiendo su vuelo, creciendo la cara que lo mira con embeleso.
Larga en su tronío la noche corre a su encuentro.
Siente el astro rey un halo enfebrecido,
emanaciones de luz escondidas entre brisa y ruido,
mansas olas de rizo clandestino,
que se alzan silenciosas buscando un beso caído.
¡Ay! Casi, casi te toco, amado mio.
Ella lo mira en su avanzada por el camino.
Larga su cola de estrellas, luceros y satélites amigos.
Blanca muy blanca, bella dama, cala luminosa buscando su instinto.
Guiña su ojo de bruma enardecido y llama a su volcán esperando la lava de su respiro.
El cielo es testigo y parte en el escenario divino.
Las nubes esconden la mano que busca la mano del querido.
Se acercan las formas, pero el fuego explota en una catarsis de amor contenido.
Luz, mucha luz en el primer bostezo,
sol y luna compartiendo un mismo cuerpo,
unidos por una vez en su sueño,
boca con boca,
beso a beso... El delirio.
Claudia Ballester Grifo

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