lunes, 9 de noviembre de 2020

VECINO

Lagos profundos de mirada ávida. 

Recorrido de amplias miras y largos alcances. 

Ojos del universo,

pulcros y certeros. 

Dulzura del alma que regala y acompaña. 

Espeso día de mano cálida,

empujando gendarmes que encauzan nubes y rompen talantes,

llorando crisoles oro derretido,

hidratando el corazón en su estado más puro.


Desde mi cielo al tuyo,

nadando flores y oliendo pergaminos,

bañándonos en aromáticas sales,

haciendo guiños,

desde mi ventana a la tuya,

amigo vecino, 

sube el humo venteando pan y aliño. 

Sube y sube... chimenea de alto tiro,

bordando encajes de fino hilo. 


Oteas el horizonte buscando un atisbo. 

Ya aletea la gaviota con potente artificio,

muchas lunas de viaje para rendir su olivo. 

Pequeña y extenuada, ojos de gran brillo,

mirada mora de harén, fuentes y amoríos,

cuentos de mil y una noches que rinde a los pies de un libro tuyo. 


Claudia Ballester Grifo


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