Duermes en el limbo de mis idas y venidas.
Imaginándote entre sábanas de hierbas,
arropado de rosas y orquídeas,
soñando melodías de palabras habladas y consentidas.
Duermes en la calma de tu noche y el abrazo de mi día,
entre la bruma de una suave lluvía y el resplandor del alba que nos guía.
Deslizar de gotitas en el ventanal de nuestra vida.
Una detrás de otra, se alcanzan y asimilan,
comparten esencia, pluma y hermosura,
cogiendo carrera en el desnivel de la caída.
Nunca el día tuvo más noche.
Entre mi noche y la tuya,
tu día y la tarde en compañía,
una rosa, un libro... Poesía.
Nunca la espera tuvo mejor ventura,
un pimpollo que se abre al llegar la hora en que tú miras.
Claudia Ballester Grifo

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