Cuando el cielo se vuelve agua y yo nado en ella.
Cuando las rosas brindan sus pétalos y esparcen su aroma.
Cuando las agujas de la tierra nos brindan sus vistas.
Cuando el hielo cruje en el vapor de las ganas...
Tiempo de brujas y escarcha.
Diente de ajo, calabaza y un poco de rabo que de gusto a la salsa.
Risas y gustos, chistes y alabanzas,
Una pizquita de morro y mucha guasa.
Dos vueltas de cazo y una cuchara,
un suspiro y mucha gracia.
Un guiño de cielo y ese amor tuyo que alimenta mis ansias.
Un mango de escoba escogido por la magia.
Vuela la bruma, salta el sapo, croa la rana,
reverdece el musgo pegado al tronco que sustenta su espalda.
Cielo rojo de luz y sombra escrutada.
Qué viva el pelo blanco de unos ojos de
humo y mucha alma.
En el pañuelo de mis lágrimas se halla una vida que reinvento de acacias.
Cien vidas vividas y un millón de gracias,
soñando un arrullo que entiende la mujer,
que vislumbró una niña de sensibilidad destacada.
Te quiero por quererte, porque me da la gana,
porque eres música en mis oídos,
dulce postre que me aguarda.
Candil en mis noches, peluche en mi almohada,
hechizo de luna que se desliza por la ventana.
Caricia de amapola, dejando su rojo en mis labios de amada.
Claudia Ballester Grifo

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