lunes, 18 de mayo de 2020

LA BANDERA.

No toques mi bandera que es la de todos.
No pregones arengas que destruyan un algodón que pagamos con sudor y sangre.
No sepultes una historia que nos dio identidad pasando de abuelos a padres.
No llenes de mentira la verdad que ondea, libertad de cantares.

Si no sientes como fresa la tela con el libar del viento en sus telares,
no conoces la fe que se somete al color de su semblante.
Si no sientes recorrer el río tus manglares,
no reconocerás los naranjos regados por noches de esfuerzo, piña y equipo, calor de los que construyen el sustento del hambre.

Pedazo de tela, rasguño de piel,
herida abierta de sangre escrita.
Donde alcanza mi mirada,
venerada paloma, himno de miel,
protectora de familia y bienes.

No toques mi bandera,
se va la vida siguiendo
la pandereta.
Se dibuja la luna en la noche recelosa
y viaja el miedo desdibujando
la fina línea que proyecta
el mástil acariciando
a su novia.

No toques mi bandera,
resigue el fuego del plomo
que cargó contra la ceguera.
No culpes en ella historia
de vivos jugando a niños
con una pistola de jabón,
lavando la cara,
regando de rojo las rosas
y las amapolas.

Claudia Ballester Grifo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario