Diáfana la blanca cortina
que danza con la brisa
bañada en un sol que
se derrite en lava
ganando terreno.
Se invita la luz desplegando
una armonía de colores,
levantando el ánimo,
llenando de esperanza
cajones vacíos en la sombra
de la incertidumbre
y el miedo.
Riza el azul la galopada
del viento.
Inmaculado el blanco
del algodón del cielo.
En dorada aura se ciñe
la diadema del bucle de luz
que calienta el pueblo.
Sube el vapor de la risa
de las olas al cruzar sus cuerpos.
Se eleva trenzando figuras
de bailarinas que ondulan
sus ritmos, creando armonías
que transportan los aires
en torbellinos de placer
y sueños.
Esperanza que renace
con los tallos verdes.
Madura el campo vistiendo
de oro
el trabajo y el empeño.
Cultivo y naturaleza de
la mano.
Comunión de la necesidad,
de la ilusión
y el encanto.
Claudia Ballester Grifo
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