¡Madre!
Mirada limpia en la que se bañan mis sentidos.
Piel que roza con ternura
la sed del hijo unido a tu destino.
¡Oh, madre!
Tú entre las mujeres bendecida
por el reguero de la vida
poblando la tierra de simiente,
llenando de fragancia
la esperanza del recién nacido.
Madre e hijo por cordón unidos,
conexión jurada por el discurrir
de la arena,
manos abrazadas con fuerte nudo.
¡Ayyyy, madre!
Modelo y estampa de la locura
de mis aciertos y desaciertos.
Espejo donde mimetizo
tu andar resuelto.
Es la madre una canción
al viento.
Ese color que alegra una mancha en negro.
La luz que arrincona las sombras
de dudas y miedos.
¡Oh, madre!
Solo con tu presencia palpita
mi pecho.
Es tu ausencia la que envía
mi alma en busca de tu recuerdo.
Claudia Ballester Grifo.

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