VIAJE ASTRAL.
Desde esa bola que llamo planeta me visualizo como semilla que germina bajo un cosmos infinito y una mirada cálida que identifico con una estrella.
Desde mi germen que se desentumece y se agita con entusiasmo y párvulo estiramiento, absorbo secuencias que llegan con el rumiar de un ente desconocido.
Alienta mi crecimiento murmullos espaciales que se acercan y se alejan manteniendo un código desconocido.
Quiero descifrar el mensaje con mis sentidos abotargados, madurando en un líquido turbio.
No se si tengo ojos, pero no acierto colores ni imágenes que proporcionen orientación a este agujero negro de torbellino sin razón.
Vueltas y vueltas en una tierra de interrogación donde se polarizan asuntos que de extremos tensan la situación.
Eje de equilibrio que amordaza el odio y la pasión de venganzas de pistoleros que se quedaron sin sueldo y ocasión.
Coletas de goma de color, gris o marrón. Se mimetice con el pelo o ladre con el bozal dispuesto para la ocasión.
Coletas de voz de no romper un plato y vamos por la tercera vajilla y eso no es lo peor.
Se emite desde la antena de dudosa estación. Mensajes cifrados que el morse ya perdió. Tecnologías novedosas de ultrísima generación. Lo mejor de lo más exquisito es lo que va de reventón.
En el gran útero de la galaxia se resguarda el embrión. Una masa informe que de madre emergió. Siendo lo femenino un arma de atención, es el hijo de Fémina una bendición.
Si el niño es la inocencia y la ingenuidad su frescura, no monopolices sus entrañas y hagas de eso tu valía.
No quieras matar con lo bueno en su día y reformar a tu gusto con la tiranía que tu mirada profetiza.
Amigo camarada, con la mirada limpia dejo que te bañes en el cráter dulce de mi ambrosía. Aventurarte en mis dunas es una aventura que te puede aportar calma y ternura. Tal vez desde el alma de niño se pueda llegar a un ego que explota como el cava libre del corcho que lo esclaviza.
La tierra gira a pesar de orden y contraorden que aturde su singladura.
Vomitan las estrellas los lloros de planetas que nacen y explotan por luces amarillas. El demonio existe, pero hay ángeles que controlan su lascivia.
Claudia Ballester Grifo
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