martes, 26 de mayo de 2020

LABERINTO DE ALICIA.
Alicia paseaba por unos senderos muy estrechos. No reconocía nada, pero se veía impelida por una fuerza a la que no cabía resistencia.
Sentía unos susurros que la electrificaban, pero sin dolor físico. Un haz de luz la perseguía y la acompañaba. Detrás, al lado y delante. Sangre que la alimentaba y la reforzaba.  Savia que erguía el tallo de una planta envainándolo de clorofila y con sabor a hierba fresca.

Alicia se enfrentaba al laberinto del Minotauro, pero desnuda de intención y virgen sin manto. Sus recuerdos y vivencias se evidenciaban en el remanso de un lago plácido. Se tiró a sus aguas sin miedos ni reparos. Nadó complacida gustando de su figura y de su relato.

Alicia pertenecía a un grupo sin recatos. De edad sobrepuesta a la juventud de sus rasgos. De mirada felina en el brillo de un iris ingenuo y amable. De pupila dilatada absorbiendo estampas de medio marco.
Su fuerza la del rayo. Su salud, la actitud que le concedió alguien en un día santo.

Es importante mantener la mente sana para dividir problemas, reduciendo campos. Chip positivo de ver acuerdos en pleitos antes de ganarlos. Mantener la expectativa en un orden adecuado y dejar fluir la intuición por encima de negros presagios.
Lo que tiene solución se resuelve. Lo que no, se aplaza buscando nuevas posibilidades y horas mejores.
Si puede salir bien saldrá y si no, lo arreglaremos.
Aguantaremos lo que haga falta. El dolor es pasajero y una certeza de estar vivos.

Alicia nadaba en agua fresca, relajada, tranquila. El día perfumaba sus alas de hada en su conciencia abierta y en expansión. Su mirada al cielo en plena conexión con esa naturaleza brava que la hacía ser una con Dios.
Siguió su camino de nenúfar en flor, descalza ante el mundo, desprovista de materialismo y fondo de cartón.

Alicia no pretendía ser explicación ni resolución. Pretendía buscar respuestas válidas para ella y para cualquier situación. No arrastremos a los demás a nuestro dolor. El sufrimiento aumentaría por dos mil dos. Llevemos luz en expansión y que sea el amor a los demás lo que nos aporte yodo al tiroides y potasio al corazón.

Claudia Ballester Grifo.

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