UNA VEZ MÁS.
Se ciñe el parloteo de las aves a la fresca alborada. Se trenzan sus plumas al despertar de la mañana.
Calma en las calles despejadas, víspera de un día que se levanta.
La claridad estira del sueño,
imposible resistirse a su llamada.
Entra la luz libidinosa,
haciendo hueco en la cama.
Se abren los ojos,
se centra la mirada.
Los minutos se eternizan,
los pies buscan en el suelo
la invitación a la jornada.
Sumamos un tiempo a las canas.
Brillando el sol,
testigo de nuestras
ganas,
amigo en los días que
las nubes no lo guardan.
Cómplice de nuestras dudas,
abrigo en el suspiro
que se escapa.
Palomas blancas llevando
el tesoro que guarda el alma.
Anhelos y ruegos desbordando
agua brava.
Optimismo del que siente
la vida venir con tiritas,
pero intensa y adecuada.
Vuelve el quirófano
a besar mi frente
entre aromas de alcanfor
y antiséptico potente.
Vuelven los fantasmas
de luchas y peleas
que nunca acaban.
Vuelve la rosa a tumbarse
en camilla fría y metalizada,
brillo de espejo en la estancía
medicalizada.
Silencio de latido y pulso
al ritmo del bisturí
y la cizalla.
Envuelta en paño verde,
mi miedo y mi esperanza.
Claudia Ballester Grifo
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