miércoles, 27 de mayo de 2020

VIERNES.
Mírame con esos ojos de cristal que clavan cuchillos en la adormidera de mis sentidos.
Mírame con la profundidad de una desinfección pulcra,
con la profesionalidad del culto a un cuerpo dormido y reducido.
Mírame con ese estatus de amo que prodiga a sus pupilos y los lleva de la mano como formadores de su estilo.

Rendida a tu maestría y al púlpito de tus libros.
Manejada como marioneta flotando en un mundo de fluidos.
A la  deriva de agujas y de pesadillas de sueños mal digeridos.
Alargando una tímida mano a tu estima de padrecito, ayuda a esta niña que vuelve al redil para reverdecer el trigo.

Mírame y arrebuja el miedo que desprende el nervio de mi sonrisa, que pide auxilio.
Relaja el rictus de tu plomo y derrite el muro que me lleva con los ojos vendados y desnuda de pies y destino.
Maneja tus herramientas con ligereza de galeno y que sea el aliento humano el que repliegue la calma de mis recelos.

Madrecita de mi vida, vela encendida en el viernes de mi pesadilla. Ayúdame a llegar libre de presagios y de noche oscura.
Qué se haga la luz después de mil tormentas, ciclones y ventiscas.
Qué amanezca la calma,  hija de flores y sol de alborada tranquila.

Claudia Ballester Grifo

ME OPERAN EL VIERNES.

No hay comentarios:

Publicar un comentario