Se disgregan las nubes en polvos de talco. El sol acaricia la esmeralda de un mar tranquilo, soñando quimeras de sueños lejanos.
Le cantan las sirenas vinilos de poetas,
mensajes náufragos de historias tiernas.
Distancias bendecidas por noches tórridas,
ensueño dibujando formas.
Palabras vanas a una figura etérea.
Juego de luces luchando con las sombras.
Aparece el sentido se desdibuja el holograma.
Noches enterrando la soledad, mantra de verdad llena.
¿Te sueño o te pienso?
Más lo segundo que lo primero.
Me aferro al pensarte y duermo, duermo.
Sonrisa abrazada a la almohada.
Azahar que aromatiza la brisa
que se acerca en salto de cama.
Me embriaga mi cariño que recibo como tuyo sin distancia.
Me llega tu aliento, cálido como la aurora del alba.
Arrastrando sus palabras,
corridas en el trazo de su playa.
Empujando las sílabas que se despeñan en risas por el tobogán de mi esperanza.
Claudia Ballester Grifo
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