Chapuceros, vándalos, energúmenos.
De rodillas pido a este gobierno verbenero que deje de bailar bulerias y de tejer bolillos de matadero.
Se ha permitido un descalabro bien cierto.
Manifestación de antimascarillas, negacionistas del COVID, mentirosos de pasta y cruel acierto.
¿Quién dirije el barco?
Nadie, absolutamente nadie.
Vamos a la deriva y con muy malos vientos.
Lloro cristales rotos.
Se quiebran los pétalos de rosa,
descuajados y secos de su tronco.
La ignorancia es una mala hierba que invade y destroza sin miramiento.
Se puede gritar y más fuerte, pero no tener razón por ello.
¿Es lícito todo?
No, señores, no.
¿Quién paga el destrozo?
Pues ¿Quién va a ser?
Sí, los mismos que sufrimos el encierro, los que lloramos los muertos, los que sufrimos el cierre de nuestros puestos de trabajo.
Los que rezando a los cielos, imploramos una vacuna que nos aleje de este calvario.
A los antivacunas les digo que no se puede ser más necios y menos visionarios.
Claudia Ballester Grifo
No hay comentarios:
Publicar un comentario