viernes, 7 de agosto de 2020

MIS LÁGRIMAS

Llora el sol que fue luz y vida su ocaso tambaleante cuando la luna ya no le mira. 
Las tinieblas de una despedida que vuelve y vuelve, cien veces repetida. 
Un adiós de cristal acuoso derramándose por la escalera maldita. 
Tu fuego en mi espalda, rosa encendida,
aquella flor que me regalaste un primer día. 

Se desliza el deshielo por la loma abrupta. 
Caldea el día un aroma de verde,
transcurridos los años de regaliz y ternura. 
Mi vida se convirtió en un lienzo de verdad absoluta, amor y entrega a mi chico de la vida. 
A mis flores, blancos pétalos que escriben mis días. 

Un transitar por los sueños,
remendando alguna pesadilla que viajera y alcahueta intenta empozoñar 
mis alegrías. 
Esas estrellas que brillaban en las noches compartidas son las mismas que me guiñan sus ojos y me arropan con su fantasia. 
Ese humo que me diste de forma gallarda y exquisita ya no nubla mi mirada, forma parte de la estela que me guía. 

Llora el adiós una despedida. 
No miré hacia atrás y tatuadas llevo tus pupilas. 
Ese silencio tan tuyo cubriendo el temblor de mi cuerpo tan amado por tus manos queridas. 
Han caído las hojas de meses y años, rendidos sus días. 
Se resbala una lágrima por mi mejilla. 

Claudia Ballester Grifo


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