domingo, 16 de agosto de 2020

EL EDÉN


Y salimos del Edén para cultivar. Vivimos de nuestro sudor y la mujer acusó con dolor la bipedestación. 
El gritó fue desgarrador para acariciar la procreación. 
El hombre defendió el hogar. 
Se tuvo algo que recelar. El sentido de propiedad nos obligó a pelear. 
Apareció el señor feudal, vasallaje debíamos huyendo de un mal a otra mal. 
Un rey sobre feudos. 
Nadie para descansar. 
Un sin vivir continuo por querer prosperar. 
Apareció el comercio, el trueque espectácular. 
Se abrieron caminos por tierra y por mar. 
Aventureros ávidos de huida natural. Escaramuzas de maleantes, maridos hartos de hogar. 
La mujer en casa con sus vástagos y a remendar. 

Y salimos del Edén por acomode, la verdad. 
Nos lo daban todo hecho y es un problema de inutilidad. 
Necesitamos buscarnos las habichuelas y soñar con prosperar. 
Quejarse es lo suyo, pero descubrimos la cerveza y el tinto para brindar. 
El licor vino fermentado y la medicina ganó en popularidad. 

Necesitamos poco, pero soñamos con más. 
Démonos un tiempo para reflexionar. 
Al fin y al cabo revolución y contrarrevolución es una sopa de letras a barajar. 
La ilustración iluminó el camino, 
¡Viva la electricidad!

Claudia Ballester Grifohttps://drive.google.com/uc?export=view&id=11sCYjvDsaIOAvqhG-fRoW41MzbSt0qF0

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