El amor sobrevuela, besa con labios rojos y mira con mermelada de fresa.
Se ayuda de vientos propicios,
enlazando haces de luz,
dibujando colores,
riendo purpurina y fiesta.
El amor se huele, alimenta y consuela.
Anida en nuestro cuerpo,
su gentileza nos viste y reconforta,
despierta los sentidos y
de puntillas nos embelesa.
Seduce el susurro con el que se acerca.
Incendia corazones,
aumenta el pulso de sus arterias,
explosión de cohetes, ruido y pólvora.
Sube y sube,
nos arrastra y secuestra.
Polvo enamorado, polvo de estrellas,
brillo que titila, dueño de los ojos,
espejo que retiene la imagen del alma.
Amor tumultuoso,
enviste y ataranta,
río invadiendo con su fuerza la calma.
De ocre calza la tierra dorada,
se verbaliza la pasión, refulge la llama.
Yace en el verde, de azul la tapadera,
no necesita cubrir el desnudo sus ansias.
Arañando tu espalda, bebiendo tus besos,
enarbolando el sentir que nubla por entero...
Amante del amor, árbol de fuertes ramas.
Claudia Ballester Grifo
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