Galopa el silencio con su capa de bruma.
Se congela el tiempo,diáfano y hueco, vagando su fantasma en el castillo de mis sueños.
Me duele el amor de quererlo tanto.
El templo de mi cuerpo,
campo santo de ribera de flores,
se despierta convulso hallando quebrados tallos por los rincones.
-¿Qué pasa?
Le comenta el sol a la luna.
Anda la margarita deshojando su vestido de hermosos colores.
Viaja sonámbula por los tesoros del cosmos,
se abraza con helados anillos,
sorbiendo sus antojos,
desbridando quimeras,azuzando torbellinos... desnudando sus tobillos hermosos.
-¿Qué pasa?
Responde la luna lastimera.
He pasado la noche velando su vera.
La fiebre enciende arreboles que queman.
Con paños de mar he rociado su pena.
He acunado con trémulo rayo el desespero agitado,
con blanco beso la he arropado,
llegando la alborada quebrando su cántico,
encendiendo una vela.
La luna descansa su noche maltrecha.
El sol desciende su vigor para no entorpecerla.
Metalizado el día,
amanece un trino,
el ruiseñor vuela, vuela
y vuela.
Claudia Ballester Grifo
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