sábado, 1 de agosto de 2020

BAÑO DE OCASO.

Hoy he ido a la playa.
Guardo los espacios.
El sol bosteza tibio, mirando la montaña,
soñando sus lomas y su cuna.

Hoy me he sumergido en sus aguas.
Plasma bendito, compartiendo
sus sales y sus gracias.
Sintiendo el flujo moldear mi fugura,
abrazar mis ganas.
Hermosa su mirada, cristal limpio
que dibuja el fondo de concha y nácar.

He respirado su brisa,
empapada de luz y magia.
Regalados mis ojos con alguna vela
surcando su línea amada.
Rendida a las gaviotas
que me miraban,
curiosas volando, tocando el filo
de mi llamada.

Me he reunido con el tesoro
que más ansia mi vida limitada.
Gravitando sin dolor, sin peso,
estirada y relajada.
Recomponiendo el puzzle
de circunstancias ajadas,
una con el medio,
infinita en la nada.

Las olas besando la playa.
Lamiendo las voces de niños,
algarabía de inocencia perlada.
Muriendo el día para versar
la luna con todo el hechizo
que regula su luz azulada.
Plata en el rizo del mar
que me envuelve y me salva.

Claudia Ballester Grifo

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