viernes, 21 de agosto de 2020

MI ISLA


Clavaste la pupila de tu fuego en mi alma sedienta,
olvidada en un retazo del tiempo duerme mi niña perdida. 
Sembraste la semilla de la distancia cercana,
puedo oír tus pasos sobre el parqué de roble blanco,
gravitando en la noche desangelada de mis sueños. 

Caballero de guante blanco,
sombrero de copa y mirada de bruma blanca,
haces que mi sangre se agolpe avarienta y descalza. 
Me excita tu llamada de viento que horada mi seno plácido,
ese que arrulla en cantos de sirena y que se cree a salvo. 

Me hipnotiza cada aliento, cada pulso de tu mano. 
Me posees sin tocarme, 
dibujas lava con el volcán de tu silencio,
contenido, discreto y sabio. 
Ruego, palpito, ciega a lo que está pasando. 
No quiero saber, 
mi cuerpo yace, 
expuesto a tus encantos. 

Riega tu poesía la rosa de mis secretos. 
Vergel floreciente que ríe arrobo y encanto. 
Recorres como ola lamiendo su orilla,
un mar expectante de amor y caricias. 
Me siento náufrago en tu isla de fantasia,
llego despacio, 
ansiando el licor que tu sol promete y mi luna delira. 

Claudia Ballester Grifohttps://drive.google.com/uc?export=view&id=1LLR_rQ2Blx0uA8Dph-2nCwskyOJ2C9em

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