domingo, 9 de agosto de 2020

EL ALMA


Cuando los añiles caen en picado al mar, 
alzando las gaviotas el sueño de la noche,
lame la orilla el espejo del dorado que juega con la sombra del bostezo. 
Plañe mar y cielo un vuelo plácido,
la sirena del adiós advierte,
no hay vigilante que ate y observe,
libres  somos de lienzo y escenario. 

Allende los mares, bajel que surca bravío y contenido,
navegando van mis ardores de pétalos florecidos. 
Marca la estela, huella de pan y vino,
Riendo los delfines, cola de largo recorrido. 
Flotan mis sueños, iza la vela,
al viento le digo
-¡Estoy viva!-
de barlovento sopla un aire bendecido. 

-¡Viva!-
Responden las gaviotas,
de nube el pico, dulce y rico. 
Reseñando historias de bailes y giros. 
Aletear de ruegos directos,
llegan rasgando el cielo,
cabalgando el rayo que cruza
el corazón partido. 

Caen los añiles,  creando ondas de colores,
azul, verde, turquesa,
durmiendo la melodia suave 
de un ocaso gris que se cierne. 
Se descubre el alma, 
ufana y hermosa,
languidece el día,
el bajel cruza la línea,
el espíritu lo alcanza y 
desaparece. 

Claudia Ballester Grifohttps://drive.google.com/uc?export=view&id=1ARNL1lB2XqEBQh3FUJDpQlJqP626JEgl

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