Déjame que te acaricie con mi pensamiento.
Déjame que alargue mi mano y dé consuelo a tu duelo.
Déjame que alivie esa soledad que te sumerge en un olvido frío y oscuro.
Déjame que te susurre al oído.
Tal vez besando ese pétalo maltratado sin intención, pero con descuido,
llegue a encontrarme a mi misma en esa necesidad de cariño.
Tal vez ofreciendo socorro y conversación al herido,
cure mis carencias y cicatrice vacíos.
Tal vez amando como nunca has recibido,
pueda sanar a un mundo que adolece de incomprensión y autismo.
Déjame que susurre en tu oído,
que induzca tu sueño si la noche te estrangula con sus nudos.
Tal vez si cierras los ojos y confías en un amigo surques senderos que cobijen tu sombra y alivio.
Sueña y eleva tu ser más puro,
salta del tiempo, del espacio,
busca tu lecho y tu nido.
Vuela, lee, sumérgete en el olor de historias que nos lleva de la mano la cuartilla que escribo.
Tu lectura hace crecer sus alas,
paloma viajera que une las isobaras del mundo.
Lineas que cobran piel humana cuando me reúno contigo.
Claudia Ballester Grifo
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