Mujer de rojo que volteas por la vida con pisada firme y tacón de aguja.
Al aire tus andares, bizqueando los sueños que babean la estela de tus sonrojos.
Inocente tu blancura,
de mirar hermoso que arrebata suspiros
al encender con una sonrisa tu rostro.
Se hace la luz en la sombra de corazones mendigos,
blandiendo su pena con
oxidado escudo.
Almas errantes, vagabundos de soledad manifiesta,
descubren una estela en su noche eterna.
Se aromatiza el lirio gustando sus sabores de ambrosía y sentido.
Se encienden miradas,
chispea el delirio de una esperanza en el mañana renacido.
Vistoso el rojo, aros pendiendo de un rostro hermoso y querido.
Perlas por palabras, arropando a sus amigos.
Ese aire, ese aroma,
ese cielo por montera, silbando tus andares,
blandiendo tu bandera.
Sola, resuelta,
batallando los demonios,
bailando sus disfraces en jornadas de fiesta.
Mujer de rojo.
Claudia Ballester Grifo
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