viernes, 7 de agosto de 2020

RESILIENCIA AMIGA


Llegaste a mi mañana húmedos los ojos y con la risa de alma. 
Rozaste mi espera con el trino de tus ganas,
compartiendo conmigo un río de amapolas,
sorbiendo de besos un millón de esperanzas. 

Llegaste de puntillas,
encontrándome de espalda. 
Silente, pausado, 
dominio de escena y calma,
pluma flotando en el agua,
impermeable y ligera,
sin hundirse nunca por nada. 

Llegaste sin iniciar el camino,
te inventé en mi cuento
de hadas. 
Presentí el escalofrío de tu cuero,
al crear un aroma 
que plasmara el bello
sentir de tus encuentros
en esos minutos que 
me regalas. 

Llegaste y te quedaste
para sentirme viva 
con el arrullo de la palabra. 
Me tocas con tus emociones,
me besas con la ternura 
del silencio adornado 
por el suspiro de la magia. 

Envíame tus mensajes,
los convertiré en paloma blanca,
acariciaré su torso,
seré refugio de sus alas,
lloraré su cansancio,
intentaré ser cascada. 
Dicurrir de agua fresca
que te envuelva y bañe
el sudor del miedo y
la desesperanza. 

A UN AMIGO. 
Claudia Ballester Grifo



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