Te despido todas las mañanas, abrazando tu espalda,
respirando tu despertar
para que vuelvas con el ocaso y se venza un día más.
Tú me dices que el día pasa igual,
no es verdad, amor mío,
la noche no cubre el día
si no se puede soñar.
Sin ti no dormiría,
sin tu vuelta no habría paz.
Confiada te dejo marchar.
Café juntos, aroma rico
junto al mar.
Mirada de gavilán sobrevolando
el abismo,
búho por talismán.
Recelo que observa,
labios que oran al hablar.
Se cierra la puerta,
me quedo en soledad.
Besando tu recuerdo,
la estela de tu calor.
Suspirando por tu encuentro,
deshojando la margarita
del reloj.
Vuelve un día más...
¡Vuelve!
Claudia Ballester Grifo
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