Ríen las piedras de una cascada,
solo hay que ver hija como miras la bruma.
Son los lagos de tus ojos, agua profunda,
donde se miran los peces,
donde bailan sus aletas
fiestas morunas.
Levantas el filo de tu carita menuda,
para embellecer el paisaje,
fruta madura.
De melocotón tu piel vestida,
fresón de tus labios,
jugoso abrevadero de aves y fauna amiga,
Racimos de uva pendiendo de galanura,
orgullosa de tu lobo cincelado
en plata fina.
Hablas desde la ventana de
tus perlas inmaculadas para brindar
tesoros que mi mente alucina.
Tranquila de gestos,
mi querida niña,
lustroso cabello de noche oscura.
Claudia hermosa,
crece y vive, madura y escucha
Y,¿tú me preguntas?
Poesía es mirarte,
abrazada por el rayo de la luna.
Claudia Ballester Grifo

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