Palabras enamoradas que se perfilan en el algodón de las nubes rosas.
Cándida alborada, presagio de color en el bostezo de la mañana.
Dulce silencio de una noche preñada de rimas y sonatas.
Tiernas caricias que las letras tiemblan y la mente idolatra.
Rutilantes vienen con tallo fino y vestidas de verde esperanza.
Flexibles y provocadoras.
Susurrantes embriagadoras
atrapan con sus lazos,
te narcotizan con su savia.
Rico licor, abrazo de canela,
despierta el café,
ojos que iluminan las expectativas
y las ganas.
Versos que persiguen
vientos y calmas,
clavan sus puñales,
acicalan sus gracias,
se queda el corazón herido
de música y de magia.
Covulso el cuerpo,
comprometida el alma,
vuelan sus alas,
se extienden en un cielo de magenta
surcando sus aguas.
Blanco el lienzo de una vida inventada,
anclaje a la tierra, burladora con artimañas,
dulces, dulces...
palabras enamoradas.
Claudia Ballester Grifo
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