domingo, 1 de marzo de 2020

PROMESA DE VIDA.
Nubes racheadas empujadas
por un soplo cálido
que las acuna sin percepción
de movimiento.
Sol deslumbrante sobre
blanco esmaltado.
Balance de conos y bastoncitos
que estimula la luz en el
abismo de los ojos.
Imagen invertida en la retina
que nos envuelve en la
realidad que manejamos.

Se arrastran los pies en un
andar estudiado.
El mismo recorrido robando
seis minutos al cronos,
marcando logros bien
administrados.
La tórtola nos ha salido al paso,
danza enamorada al ritmo
de sus alas imitando
al aguilucho, pero pequeña
en su tamaño.

Sonríe el sendero con sus
árboles dibujados a los
lados.
Ríe la naturaleza regalada
y disfrutada por una pareja
de enamorados.
Anda el corazón cogido
de la mano.
Caricia en la piel, besos susurrados,
imán de atracción en dos
polos que se atraen con
más fuerza en el transcurso
de los años.
Dos almas en una, convertidas
para volar una eternidad
trabajada y pulida por
el amor humano.
Claudia Ballester Grifo

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