FRONTERA.
Lloran las nubes agua contenida, suspiran hacia dentro, no es época de lluvias. No beben las florecillas desvalidas.
Entre fronteras enemigas se mustian las flores, sus corolas deslucen al día.
Confundidas en sus lenguas y credos mezclan su unión y confían en los que venden sus vidas.
Pequeñas y grandes, tiernos pétalos que se abren esperando una ayuda. Un maná que caiga del cielo y les dé permiso para un nuevo día.
El frío mina su resistencia, el virús amenaza su salud desnutrida. Mengua sus recursos, se desgastan en la aventura. Emprendieron un camino con esperanza de una nueva vida. Les tienen encajonados, muertos en vida.
La mentira es el fusil que dispara con muerte y miseria. Se duerme al raso de Luna y estrellas frías. No hay calor suficiente para tanta flor desvalida.
Las fronteras permanecen cerradas, tensa la mirada política. És el pueblo el que llora y ese agua inunda ríos y barrancos, más pronto que tarde nos llegará la crecida.
Claudia Ballester Grifo

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