lunes, 16 de marzo de 2020

QUERUBINES.
Llora la lluvia cuartillas desmelenadas por el viento.
Regueros de tinta que imprimen los besos.
Estampas de cariño que abrazan el desconcierto.
Limpia el fresco el barro de los dinteles,
despeja el manto estancado de calor reseco.
Será que lloran y ríen los ángeles desplegando un concierto de querubines que arrullen nuestro sueño.

Mirada limpia del inocente.
Quietud del que espera un minuto más de muchos.
Manos plegadas y fervientes,
buscando en la plegaría su mejor aguardiente.

En la calma de la soledad de muchos,
se acerca la vida a las ventanas,
espero que el virus entienda de gracias.
Si estamos aislados, puede tener sus consecuencias concurrir el calor
de la gente desesperada.
Los balcones sirven de puente
para elfos y hadas.

Estoy a favor de los homenajes,
hay mucho que agradecer
y el esfuerzo se concentra en el empeño y el buen hacer.
Que vuelvan las mascarillas
que fugadas del hospital
mueren moribundas de tanto penar.

Seamos nuestra propia industria de hacer gel.
Regalemos desinfección, en casa no
tenemos nada mejor que hacer.
Llora el agua y las plantas alzan sus hojas.
Destila el tiempo higiene buena.
La mirada limpia, dejemos llover.
Claudia Ballester Grifo

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