domingo, 29 de marzo de 2020

CALEIDOSCOPIO.
Salimos a la mañana desde el balcón de nuestro encierro.
Ese trocito de cielo donde se agarran los geranios acariciándonos con sus pecíolos.
Tímidos trinos perfuman el aire mientras una botella rueda, fantasma solitario en la calle.

Tintinean los cascabeles de los rayos ociosos que cabalgando sobre la brisa acarician la piel rendida a su calor hermoso.
Años de velo químico filtrando los malos rayos, ahora,por diez minutos,nos liberamos de unturas y desencantos.

Busco en mis salidas un poco de contacto. Con el espejo azul que me mira, con el canto de los pájaros. Con un silencio bendito que acalla la mentirosa información que las redes van lanzando.
Políticas que envilecen al ser humano. Látigo que se incrusta en carne inocente, espalda de santo. Manipulación mediática que disfraza de traca en tiempo de Cuaresma.
Miremos estadísticas, números y contexto. No demos por verídicos unos sueños que no son nuestros.

¡Qué indignación tan grande!
La frustración empozoña un río que malogra el fluir del pueblo.
Todos a una y con el interés claro de salvar la vida. La propaganda puede esperar un tiempo.
Claudia Ballester Grifo

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