ALAZÁN.
Levanta la vista el corcel en su galopada por la tierra abrupta para alcanzar al halcón que le sigue la pista.
Corre la fuerza en espacio abierto, sopla el viento en el relinchar brioso.
El manto de la naturaleza abriga la libertad en su estado puro.
Se comunican los amigos con el lenguaje universal del jolgorio que se expresa en la estela que permanece a su paso.
Grita el halcón, sombreando riscos y matojos. Tatuando su figura por las lomas y jugosos pastos. Matizando el acerado azul de su paraíso iluminado.
Suda el torso del alazán en su carrera desenfrenada. Midiendo sus tiempos, rivalizando con sus fuerzas. Acariciado por el sol que filtra sus rayos con una melodía risueña. Las nubes cogen el testigo de la camadería y tienden su mano. Se deshace el soplo de lluvia que regala al verde su jarra de cerveza.
El holograma de la realidad es caprichoso. Por más reducido que sea tu espacio, vuelas con la mente a lugares mágicos. Te conviertes en lo que quieres y reviertes una situación hasta el infinito, cien veces.
Sonríe a la vida. Despliega las antenas del optimismo y las buenas vibras. Date un respiro y sueña. En casa tenemos una vida.
Claudia Ballester Grifo

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