EN CASA.
Estoy acostumbrada a ver el transcurrir de la vida por la ventana.
Estoy acostumbrada a que se detenga el reloj para mí, mientras lo diario se viste por los pies sin problemas.
Estoy acostumbrada a sufrir en silencio o en sollozos, a batallar con los desafíos y los problemas.
Nadie está preparado para ver como el mundo se para.
Se congela el tiempo, las imágenes y el espacio.
Trozitos de película que vamos montando para ver el fantasma del miedo y la sombra del desconcierto en el vecino de arriba y del lado.
Nadie se prepara para enemigo tan bien armado. El bichejo está muy bien diseñado.
¡Cuidado jóvenes con la excusa de compartir mascota! El tener que veros para el intercambio y compartir vector de contagio, incluida correa, no es de ser muy espabilados.
Dejémonos de excusas. Rememos todos en la misma dirección y protejámonos de tal vil contagio. Es una suerte poder estar confinado.
Aplauso fuerte a los que se encuentran en la primera fila, luchando con pocos medios y a la deriva de un mal virus que juega a ladrón y policías. Los sanitarios en general, administrativos,limpieza, logística, cocina...
Aplauso fuerte a los transportistas que abastecen los productos de primera necesidad con el consiguiente riesgo para ellos y sus familias.
Aplauso fuerte a los instaladores de telecomunicaciones que sin guantes ni mascarilla tienen que deambular por los pueblos y entrando en las casas, pura lotería. También ellos son vectores de contagio para sus familias. Son los que mantienen que otros puedan trabajar telemáticamente en casa.
Aplauso fuerte a los trabajadores de supermercados. Pura locura. Angustiados los pobres, desbordados y sin protección ninguna.
Aplausos a los medios de transporte.
A la policía, guardia civil, policía autonómica y militares.
A los servicios como farmacias, lavanderías. A los periodistas.
A los hoteles que ofrecen camas y colchones. A los que llevan al hospital gel y mascarillas.
Estamos de enhorabuena, la solidaridad y el cariño, en este país es un bien nuestro y seguimos en esa línea.
Lo pasaremos juntos, sufriremos, pero saldremos reforzados y con un bagaje de fortaleza y autoestima.
Claudia Ballester Grifo

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