ANCESTROS.
Se cierra el cielo. Los ancestros miran con ojos perplejos. Se descargan las lágrimas por hijos y nietos, generaciones enteras que pueblan vidas y sueños.
Gotea el agua bendita por rostros cenicientos, arrugas vulnerables que sin miedo dan ejemplo. Silenciosos, en casa, responden al teléfono y con voz resuelta acallan nuestros miedos.
El reloj colapsa su tiempo. Es irreal la sensación que abriga el cuerpo, la mayoría en pijama y vageando en desmayo tanta alarma, ¡qué bombardeo!
Enfermedad y vulnerables, la sombra emigra del cuerpo. Hasta el espejo nos niega una sonrisa, será mejor encontrar con qué disfrutar del tiempo.
Vamos a cambiar la rutina y descubrir en cada día un mirar nuevo.
Tiempo de cuentos, historias bellas de ilusión y encantos.
Dibujos y pinturas que encandilan el ánimo y nos llenan de alegría.
Juguemos con las palabras, pura poesia.
Estiremos los músculos, mucha disciplina, el ejercicio todos los días.
Ofrezcamos nuestro esfuerzo a los que salen a la calle todos los días. Esos valientes obligados a luchar en primera fila.
Se cierra el cielo, la penumbra asola las ganas, se pierde energía. Alcemos los brazos y juntos en plegaría y armonía, expandamos los chakras, sol de nuestros días.
Inventiva, fuerza y sobre todo la disposición de ganar la partida.
Claudia Ballester GrifoClaudia Ballester Grifo

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