CREPÚSCULO.
Si se descuelga un rizo por tus hombros
y alcanzo a besar su brillo,
Se alza una luz en mi ánimo que alivia mi espíritu.
En el tobogán del tallo de una cala,
juegan los sueños alcanzar tu brío,
aroma de hombre que me sonríe con un guiño.
Me ofrecíste una rosa roja,
con ese rubor encendido,
mirada pícara de corazón enardecido.
Sucumbí a tu encanto,
sin apenas una palabra de aviso.
Nada hacia presagiar que el mar apresara nuestro correr,
desplegando los pasos en arena oscura y fría,
cayendo en las risas con un gemido.
Bruma que presiente la noche,
dibujo sin marco de colorido.
Calor de dos cuerpos, abrazados,
redolando, perdidos.
Se hizo el silencio,
cobró sentido tu mirada profunda
en el fondo de mi abismo.
Paró la brisa, el arrullo
y el bramar de un mar testigo.
Claudia Ballester Grifo

No hay comentarios:
Publicar un comentario