PLIEGUE EN EL CAMINO.
Salen las ninfas de sus cascadas y ríos. Blancas y níveas, sus ligeros pasos por el musgo.
Las más intrépidas con el corazón herido, en primera fila, buscando a su caballero. Ya no llevan su rocín a abrevar al río.
Crujen las hojas besando el mantillo que recela la tierra su manjar rico.
Se descuelgan los duendes de esos hilos que entretejen el color en su versar por abetos y pinos. Baja la luz tostando el frondoso secreto en el nudo del vergel florido.
Se vislumbran las casas y su rumor de fuego y caldo de cocido.
Mimetizadas en el campo, con el fulgor de roble y nogal que viste su corpiño. Esterilizadas por un sol que encuentra su camino entre visillos y algodón fino.
Se oculta la magia en el tiempo de los siglos. Se alzan los cánticos en los corrillos. El bucle se riza ascendiendo como un torbellino que inunda el silencio humano con aroma de pan de trigo.
Gana la inocencia, la esperanza, el alma vieja en cuerpo de niño. Nadie sabe nada, pero la calma inunda el presente establecido. La luz vivificadora vence la mortaja del que se queda en el recorrido.
Claudia Ballester Grifo


No hay comentarios:
Publicar un comentario