lunes, 30 de marzo de 2020

DE SENTIDO AL RÍO.
Atónita observo el griterío de una mujer fuera de sí.
Su rostro macilento, aterciopelado de vello fino que toma protagonismo con el decaimiento de su cabello corto.
Los ojos como platos con unos globos que se caen de las órbitas.
Yugular en expansión riéndose de la aspirina.
Triste retrato esperpéntico de una realidad en constante cizañera y un velo negro que se eterniza.

Alucinada observo la salida de tono a una mente saturada de información sesgada y tóxica.
Sapos y lagartos a la adolescencia eterna de alguien que no madura ni se espera.
¡Qué hacer los padres en este encierro de puertas abiertas!
En casa residimos cuatro más los que se sumen.
Pantalla abierta de redes sociales. Sorbidos los cocos hasta el infarto de los sentidos y el colmo de la razón.

Se intuye la calma. El toque de atención devuelve el silencio, pero no hay negociación.
La casa aumenta su rincón y separamos contienda hasta mejor ocasión.
El sufrimiento es grande cuando reconozco a esa mujer.
¡Dios mio, soy yo!
Claudia Ballester Grifo

domingo, 29 de marzo de 2020

LA MILI.
En las brumas del tiempo desfila un marinero. Gorra reglamentaria en uniforme de impoluto
níveo.
Se acerca su sonrisa con paso ligero.
Brilla la mirada con lanza de espejo de mil luceros.
No le tiembla el pulso al cruzar el mar que separa las Canarias de la tierra testigo de nuestros besos.

Corren mis anhelos, en lazo fuerte, con el amor de mis sueños.
La cruda espera de mil escritos registra la  pena que ansia el desvelo.
Palabras con rúbrica al viento, limpias y sentidas, dibujadas en cuartillas de despliegue intenso. Volando, palomas blancas, cruzando el vasto cielo.

Se une la poesia con el verso. Se eclipsa el sol con la luz de nuestros besos. La miel se esparce por el gusto del ansia y del fuego.
Levita el alma en su despertar al letargo de un mundo congelado por la distancia de un servicio obligado.
Se abraza el amor enamorado. No se puede querer más a pesar de ser el testigo quemado.

Sube el humo de poemas encadenados. Miles de letras dedicadas al tiempo que corría a tu lado.
Devoró el fuego un tesoro que ahora me duele haber inmolado.
Soldado mio, marinero amado.
Luz de mi sueño, calor estimado.
Llevas el fuego de ese encanto que
bullía en humo en tu ser tatuado.
Claudia Ballester Grifo
PLIEGUE EN EL CAMINO.
Salen las ninfas de sus cascadas y ríos. Blancas y níveas, sus ligeros pasos por el musgo.
Las más intrépidas con el corazón herido, en primera fila, buscando a su caballero. Ya no llevan su rocín a abrevar al río.

Crujen las hojas besando el mantillo que recela la tierra su manjar rico.
Se descuelgan  los duendes de esos hilos que entretejen el color en su versar por abetos y pinos. Baja la luz tostando el frondoso secreto en el nudo del vergel florido.
Se vislumbran las casas y su rumor de fuego y caldo de cocido.
Mimetizadas en el campo, con el fulgor  de roble y nogal que viste su corpiño. Esterilizadas por un sol que encuentra su camino entre visillos y algodón fino.

Se oculta la magia en el tiempo de los siglos. Se alzan los cánticos en los corrillos. El bucle se riza ascendiendo como un torbellino  que inunda el silencio humano con aroma de pan de trigo.
Gana la  inocencia, la esperanza, el alma vieja en cuerpo de niño. Nadie sabe nada, pero la calma inunda el presente establecido. La luz vivificadora vence la mortaja del que se queda en el recorrido.
Claudia Ballester Grifo

CALEIDOSCOPIO.
Salimos a la mañana desde el balcón de nuestro encierro.
Ese trocito de cielo donde se agarran los geranios acariciándonos con sus pecíolos.
Tímidos trinos perfuman el aire mientras una botella rueda, fantasma solitario en la calle.

Tintinean los cascabeles de los rayos ociosos que cabalgando sobre la brisa acarician la piel rendida a su calor hermoso.
Años de velo químico filtrando los malos rayos, ahora,por diez minutos,nos liberamos de unturas y desencantos.

Busco en mis salidas un poco de contacto. Con el espejo azul que me mira, con el canto de los pájaros. Con un silencio bendito que acalla la mentirosa información que las redes van lanzando.
Políticas que envilecen al ser humano. Látigo que se incrusta en carne inocente, espalda de santo. Manipulación mediática que disfraza de traca en tiempo de Cuaresma.
Miremos estadísticas, números y contexto. No demos por verídicos unos sueños que no son nuestros.

¡Qué indignación tan grande!
La frustración empozoña un río que malogra el fluir del pueblo.
Todos a una y con el interés claro de salvar la vida. La propaganda puede esperar un tiempo.
Claudia Ballester Grifo

sábado, 28 de marzo de 2020

Tenemos  tanto bueno por vivir que
 es vano el lamento y el miedo.
Disfrutemos de cada segundo y
venceremos el desasosiego.
Es tiempo de alabar lo conseguido
y no temer al viento.
Las ráfagas van y vienen,
 los pergaminos de la historia serán
escritos por todos los tiempos.
¿Quién dijo miedo?
Claudia Ballester Grifo
NOTAS.
Rasga el concierto de Mozart, sus melodías y notas en el pentagrama de hermosas vistas.
En el cuello de botella se tuneliza  la visión tardía de la belleza.
Te vas acercando a la luz y brilla la tibieza en esa sonrisa que se asienta.

Se abre un paisaje de verde y azul que alimenta el alma y al corazón arropa.
Filtro de luz que se abre paso en las verdes hojas frescas.
Camuflaje de la vida, naturaleza abierta que de forma aleatoria purga canciones de fiesta.
Homenaje de la luz que se come las sombras, las fagocita, las eclipsa y se impone como buen jerez en el postre de la mesa.

Navío que se desliza por ríos de caudal tranquilo y serena siesta.
En sus márgenes se perfuma el color de las pinceladas bien dispuestas. Alegría de la retina que nos devuelve imágenes para guardar por siempre en el álbum de la experiencia. Rutas seguidas, vividas y recopiladas en cuartillas blancas y sepia.

Ríe la música con sus acordes de sabiduría, cultura de la tierra. Bien que nace de sus gentes, pueblo bravo, notas que surgen, poesia de la buena.
Declama el espíritu al ritmo de cuerdas y vientos, percusión que acompaña lamentos y vítores que desgarra ideas y conceptos, filosofía bien cierta.
Claudia Ballester Grifo

viernes, 27 de marzo de 2020

POETA.
La vida está por encima de la poesia. La poesia,en su humildad, está al servicio de la vida.
Nos expresamos mediante los versos porque son el fluir de nuestros sentimientos. Un relato de la realidad que acontece dibujada por la metáfora para llegar al corazón. La poesia está al servicio de la humanidad.

Unas veces triste otras alegre, siempre cierta y verdadera, fiel retrato del acontecer diario.
Los poetas retratamos con el ojo del sentir. Sin ver nos vale porque se palpa la angustia o la alegría en el entorno. Si vemos, mejor. Ojo fotográfico que todo lo capta con ese matiz del que se eleva por lo más alto.

Poesía y poeta. De la mano, en pluma o en ordenador, ilusión e imaginación por la palabra bien dispuesta. Se aprietan las letras, lanzándose en tobogán sin que nadie las contenga. No puede el autor con sus vísceras en contienda, calmar su escrito que se lanza a la palestra  por más contención impuesta.
Claudia Ballester Grifo
OXÍGENO.
Toca el despertador. Son las 8 de la mañana. La noche ha sido convulsa. Las pesadillas me han hecho sudar las sábanas.
Mi marido prepara el desayuno mientras oigo las noticias que alertan nuestra calma.
Me lavo la cara y bajando las escaleras  me aseguro de que las niñas también están en marcha.

Antonio me mira con cara descompuesta. Observo el noticiario y el sobresalto inquieta. Veo ambulancias y policia que atiende a gente que se encuentra indispuesta. Tirada  en la calle, convulsionando con ojos aterrados, viendo la muerte de cerca.

Se mueven las mascarillas de oxígeno y suenan las sirenas. Los sanitarios y gendarmes llevan escafandra completa.
Nos hemos quedado sin oxígeno en la calle. No abran ventanas, no salgan de casa. El aire respirable se reduce a nuestras cuatro paredes. Burbuja de vida, la alerta es extrema, nos quedamos en casa.

No se conocen las causas, aunque se valoran varias posibilidades. Los científicos trabajan para revertir este colapso.
Bajan las niñas, nos reunimos en la mesa. Desayunamos en el silencio que requiere el asimilar las circunstancias. No hay histerismos, los nervios no nublan la necesidad de templanza. En casa estamos seguros y la comunicación no falla. Necesitamos las mentes despiertas y la voluntad solidaria  de ayudar en lo que se pueda.
Nadie nos obliga ni nos amenaza. Estar en casa es la única alternativa que nos salva.
Claudia Ballester Grifo

jueves, 26 de marzo de 2020

LA FAMILIA.
Repaso la filmoteca de mi vida. Películas rodadas con el amor y apego de familia. Me sumerjo en esos sueños de ver el tiempo discurrir a mi juego en cada fotograma.
Caras sonrientes, ojos de luz llenos, abrazando cada paso de la tierna infancia en su empeño.

Espacios limpios, sanos, verdes, de luz abastecidos y completos.
Estancias cerradas de villancicos y regalos. Ojos adormilados,pasos inciertos. Expresión de asombro ante las viandas consumidas por los Magos.
Largos de mesa juntando las manos, bendiciendo la reunión por muchos años.

Videos de una vida para recordar cuando es necesario. Regresión en el tiempo buscando contacto. Se limpia el polvo de tanto cariño acumulado.
Si buscas el tesoro en el arcón guardado, pasarás un tiempo de delicioso recato. Se deslizarán las horas
de lunas y soles, de mil cuentos, bordando la biografía que tú has sellado.
Claudia Ballester Grifo
ALAZÁN.
Levanta la vista el corcel en su galopada por la tierra abrupta para alcanzar al halcón que le sigue la pista.
Corre la fuerza en espacio abierto, sopla el viento en el relinchar brioso.
El manto de la naturaleza abriga la libertad en su estado puro.

Se comunican los amigos con el lenguaje universal del jolgorio que se expresa en la estela que permanece a su paso.
Grita el halcón, sombreando riscos y matojos. Tatuando su figura por las lomas y  jugosos pastos. Matizando el acerado azul de su paraíso iluminado.

Suda el torso del alazán en su carrera desenfrenada. Midiendo sus tiempos, rivalizando con sus fuerzas. Acariciado por el sol que filtra sus rayos con una melodía risueña. Las nubes cogen el testigo de la camadería y tienden su mano. Se deshace el soplo de lluvia que regala al verde su jarra de cerveza.

El holograma de la realidad es caprichoso. Por más reducido que sea tu espacio, vuelas con la mente a lugares mágicos. Te conviertes en lo que quieres y reviertes una situación hasta el infinito, cien veces.
Sonríe a la vida. Despliega las antenas del optimismo y las buenas vibras. Date un respiro y sueña. En casa tenemos una vida.
Claudia Ballester Grifo

miércoles, 25 de marzo de 2020

PROYECCIÓN.
Clara paseaba por el pequeño patio que circundaba su casa. Un recinto soleado lleno de alegría de prímulas y rosas. Humildes margaritas, gladiolos y hortensias. Se alzaban las calas con el vigor de las lluvias, blancas y verdes en su vestido de novia.
Camelias del brazo de cuentos e historias. Blancas gardenias de foto y estampa de realeza.
Plantas en sus tarros de cristal para llamar al sol en su raíz apuesta. Es la orquídea en todo su color la más idónea.
Ciclamen maravilloso, flores de primavera, pétalos que se secan. Despliegue de aroma que embelesa.

Comulgaban las flores en su amanecer diario viendo cómo la niña les iba hablando. A las amigas se dirige de diferentes vuelos y maneras. De distinta procedencia, pero arraigadas al mismo suelo, regalo de semillas bien dispuestas.
Los azules ojos infantiles con el cielo se mimetizan, las nubes transportan palabras sencillas. En el espacio de una vida no hay fronteras que obstáculos al viento impidan. Primero unos luego otros, en cadena de eslabón unida. Si la flor presenta alguna espina, los primeros afectados que chupen la herida, vendrán refuerzos de almas amigas. Los recuperados serán la herramienta que luego purguen otras heridas.

Clara corre y ríe. Es su patio un globo entre tantos globos que suben y suben sin límite de altura. Desaparecen a la vista, pero todos sabemos que circulan.
Confianza es la palabra, pero pierde su fuerza si no hay compromiso y valía.
Claudia Ballester Grifo
MERCADO DE ALMAZORA.
Al recuerdo de mi gente de todos los días. Esa fuerte y valiente que abre el mercado con la disposición de servicio y sonrisa fehaciente.
Mis amigos que enlazan mi alma con el departir diario, ahora en la distancia, se dibujan sus palabras amables y mi sentir.

Quiero aplaudir vuestra labor. Quiero que sepáis que valoramos vuestro esfuerzo y tesón. Al servicio de todos con gran dedicación. Gente buena que labra dia a dia un sendero de buena semilla que va a florecer. Flores que nos llevamos a casa y amor que vamos a devolver.

Muchos ánimos, gente bonita. Saldremos reforzados y con tantas ganas de disfrutar de la vida que no va a haber océano que pare nuestra locura.
Se nos va a quedar pequeño el sol para tanta gente agradecida.
UN ABRAZO MUY FUERTE PARA TODOS. ❤️
Claudia Ballester Grifo

martes, 24 de marzo de 2020

BAÑO DE LUNA.
El agua se desliza mansa, rica y buena.
Se vacía en pequeños charcos que despiertan burbujas, rizos de ondas que se agitan en el reflejo de la luz de la farola.
Repica sobre los tejados, mojando su melena. Deshaciendo en baños rojos el adobe de sus tejas.

La ráfaga mengua, se aquieta, se silencia. Queda el requesón de la luna dándose un baño en el lago de las aceras.
Vigilan las torres con la tutela de velas mientras otros duermen acunados por la cantinela.
Corren las nubes para descargar su herencía y paran y mueven según la melodía compuesta.

Renacen las burbujas, se abrazan y tocan. Bullen dando vida al manto que las forma.
Halo de brillo susurrando al vacío en unas calles vacías que se rinden a la noche que baila sola.
Desde el tercero una figura observa.
Mueve su cuerpo, al ritmo de piernas inquietas.
Se empapa con sigilo de la humedad que se destila. Mendiga cada gota el verde del vestido, ese árbol amigo que se inclina con respeto cercano a la fachada.
Es la lluvia protagonista de esta noche, tinta que dibuja el sentir de un alma, fiel reflejo a través de su ventana.
Claudia Ballester Grifo
CONMIGO.
Soy una vulnerable de las más vulnerables. En primera línea de fuego en una edad en la que mis hijas me piden que les ponga horquillas en el pelo.
Mis adolescentes flores descansan sus miedos y sus risas en mi anhelo. Amor de madre que se rinde a ese brillo certero, ese cariño que envuelve su carita y que derrite el hielo.

No siento miedo. Muchas batallas han curtido un espíritu que no se doblega por más fuerte que sople el viento.
Estoy preparada y asumo el riesgo mas me duelen los míos y se abre el cielo cuando resbala una lágrima de mi corazón enfermo.
Abrazada al hogar, fuente de mi energía, luz en mi pesar. Blindada con los míos, resistiendo sin ver al vil verdugo mortal.

Estoy tranquila.
Un frío ventarrón se desliza por las rendijas, filtro indeseado del frío día.
Palpita el sueño de las niñas mientra se ilumina un marco de plomo, pincel de pelo corto, trazado en el cielo de mis miras.
El temple es la posición más madura. Conservar la esperanza que nunca se pierde es una lección bien aprendida.
Mover la energía, círculos de aliento que mantiene el buen funcionamiento y recarga la batería.
La ilusión es un tesoro que descansa en la mesilla,a nuestro lado. Se abre el cajón y resplandece nueva en cada propósito y ocasión.

Soy una vulnerable, siempre lo he sido y no me acobardo.
Aquí estoy después de tormentas, ciclones y laberintos.
Cogida de las hebras de un hilo, tirando del bruñido suspiro,un aliento prendido.
Siguiendo el recorrido, cada día que pasa es una victoria que remansa mi río.
Una salida al océano, espacio abierto, luna y marea, plegaría en la urbe, sentido.
Claudia Ballester Grifo

AVISO: MI MARIDO DICE QUE TENGO COSAS BONITAS QUE CONTAR Y QUE ESTO PASARÁ. ☺️😉🙃

lunes, 23 de marzo de 2020

RUTA.
Silencio amigo, costumbre en la mañana temprana del día.
Tiempo reflexivo en que se despliega la imagen de uno mismo.
Se desdobla la sombra, inseparable amigo escuchando el estallido que sobrecoge los sentidos.
Entendemos que somos uno conectados a un conocimiento compartido.
Aceptamos que escuchando el cifrado del órgano más preparado, actúa el cuerpo con disciplina acertada.
El tropiezo con el tiempo por organizar resquebraja nuestros esquemas para volver a edificar.

El esquema que aparece de forma virtual, dibuja las pautas que descansan el ánimo y nos centra para participar.
Lo que teníamos fuera debe esperar. Esa esclavitud con dueño, nos libera por un intervalo muy pequeño respecto a una vida. Nos permite asumir un giro inesperado en el que adoptamos otros manejos para los que no nos sentíamos preparados. Vamos a triunfar.

Hemos descubierto una cara nueva de nuestra moral. Esa blanca, sincera y con verdad.
Las gestiones van como van, pero la gente se comporta genial. Dando el corazón y todo lo demás. Queremos confiar. A ver si lo hacemos bien y se puede ver por fin un camino hacia el final.
Claudia Ballester Grifo

domingo, 22 de marzo de 2020

ALGO QUE APRENDER.
Largos dedos tecleando esas piezas que armonizan los sentidos y nos elevan al espiritual encanto.
Música sacra o clásica que eleva el ánimo y nos abraza arrullando nuestro estado.

Libertad de cada uno para elegir el rescoldo del sol que mejor le llegue.
Llama a la que arrimarse y cobijar el frío de la sombra y del miedo si decide presentarse.
Tiempo de comida casera que hable de delicias que curan.
Familia alrededor de la mesa. Miradas que se buscan.

Padres y madres de albor dorado que en su refugio seguro para no ser malogrados, rezan con las cuentas del rosario por sus hijos, nietos y del mal alcanzados.
Sapiencia que cuando los llamamos,  nos devuelven una alegría y entereza que bautiza nuestro ánimo.

No es tiempo de críticas ni dardos envenenados.
Tiempo habrá si no aprendemos lo bastante de este impás de reflexión respetado y necesario.
Hay tanto por rescatar en cada rayo de luz que entra por los resquicios olvidados que es osadía hablar, a todo trapo, con los ojos vendados.
Claudia Ballester Grifo
CIRCUITOS.
Vias de recorrido vacias. Sendas llenas de vida, pero no de urbanitas. Humanos confinados dando respiro al aire que se restablece en espera.
Comidas llenas de vitaminas.
Salud metida en vena junto con la gimnasia y el movimiento que se ajusta.

Solidaridad de la gente en globo de alegria.
Se levantan los brotes de semilla buena.
Aplausos de la voluntad y la hermandad  que llena de sonrisas la niebla.
La duda ofende, aquí demuestra el humano su valía y entereza.
Alas conjuntas de vuelo siguiendo el horizonte y con una meta.

Mi corazón amanece con una estrella nueva. Anoche acunó mi sueño la suerte de la entereza.
Aquí estamos con las botas puestas, defendiendo lo nuestro. Gente de nuestra tierra. Alma buena que en su conjunto se protege y en un mismo sueño se arropa.

Ánimo gente de la tierra.
Ánimo ciudadanos del mundo, gente del globo, partitura de la melodía que nos alberga.
Ánimo, todos. La luz nos guía a través de un túnel de esperanzada espera.
La fuerza nos templa, caldea el frío del que la fiebre comienza. Todos unidos, vamos a demostrar algo que nuestros nietos admiren por muchas épocas.
Claudia Ballester Grifo
EL GRUPO.
Las abejas liban las flores. Trasladan su polen para elaborar rico néctar en sus celdillas de miel.
Se trabaja en equipo y forman un ejército de disciplina y organización.

Las hormigas, pequeñas y multiplicando su fuerza, organizan sus hogares y almacenan comida en cadena.
Sendas que coinciden en un hormiguero que las espera.

Los pueblos humanos, plagados de comunidades y viviendas, hacemos acopio de lo necesario en nuestras puertas.
El aire fuera se presenta espeso, incierto y lleno de pena.
De puertas para adentro tenemos una posibilidad, cojámonos a ella.
No bajemos la guardía, es fundamental no enfermar para que lleguen las reservas.

A ese ángel que pide para la España entera, que piense en grande y que no se quede corto en el envio que espera.
Los respiradores se han convertido en el pulmón del que enferma.
Las lágrimas siguen siendo la sal de la tierra.
Que no corrompa el ácido el dolor y la desesperación del que despide lo que más quiera.
Qué los que dirigen el empeño no nos mientan.
No queremos hologramas, la verdad es la panacea.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración de Anna Navarro.

sábado, 21 de marzo de 2020

ENTRE LAS SOMBRAS.
Se abre un inmenso arcoiris que establece un puente de luz y color en este pentagrama opaco de miedo y miseria.
Mi mente se niega a la contaminación que emite la Red y llena de sombras caóticas donde la organización no parece atar cabos.
Matrix de celulillas que chispean con sus cortacircuitos e impelen infartos de corto recorrido.

Cojo mi positividad y ruedo en un circuito de aromas frescos y una pizca de buen sentido.
Huele a bueno, corazón limpio, lleno de matices y buena disposición de la solidaridad y el cariño.
Lágrimas de alma en servicio, cansancio volcado en dar la mano aunque de guante el amor va revestido.

Suena la voz dulce de la acción y la determinación en seguir esa luz que abriga el fuego fortalecido.
Esa unión en la empresa, objetivo común, fortaleza de nuestro refugio.
Cada grano aporta arena, se convierte en una playa, idilio del verano que acude en nuestro auxilio.

Oxígeno en el escenario de la contemplación.
Vida en el rictus que se hidrata con el calor de miles de cartas en socorro de la soledad y el olvido.
No estamos solos, nunca. Si cerramos los ojos y toma un descanso el ánimo que sea para abrirlos y con garbo.
Qué pestañeen los ángeles para orar en
lo alto y cada oración,por separado, refuerce la burbuja de la recuperación del mundo sano.
Mucha luz. Su brillo nos cure a no tardar demasiado.
Claudia Ballester Grifo
GOLONDRINAS.
Estiro del hilo de la luz que sueño. Es más un presentimiento de algodón dulce que calma el apetito de no tener miedo.
Vuelo en la fantasía de mis cuentos.
Me desplazo como golondrina buscando parajes nuevos. Esbelto cuerpecillo en blanco y negro. Ojos de fotografía en su mirar talentoso.
Despliega sus alas y me arrastra el viento a ráfagas de cantos, olor de incienso.

Viste el cielo un azul brumoso, horizonte infinito de muchos encuentros.
Ríen las risas albores hermosos,
donde se reúnen las ganas luciendo sus
ramos de lazos cortos.
Se abren los sentidos y se pulveriza la lluvia soltando sus duendecillos, lo limpian todo.

El salfuman salpica el egoísmo. Mancha amarilla que se arraiga si no se presta pronto servicio.
Busquemos en nuestro fondo ese alma de niño que quiere agradar sin más motivo.
Encontremos ese soldadito de plomo, olvidado o escondido. Recuperemos su fortaleza y su ahínco. Su fe en la lucha, su disciplina, la esperanza en sus ojos, su amor al servicio.
Es el corazón de la bailarina la eternidad  del justo.
El amor, la luz en el camino, farolillo que alumbra la sombra que se encona buscando el precipicio.
Claudia Ballester Grifo

viernes, 20 de marzo de 2020

CUENTOS.
Duerme la casa,
se relajan las horas,
pasan las fraguas
y la disciplina se acoge
al ERTE.

Sale el valiente a procurar
viandas para su gente.
Temblando queda el que
espera para blindar su suerte.
Jabón en avaricia y abriéndole
camino el que mantiene
inmaculada su higiene.

El rosario de los días,
reza plegarías que ayudan
al ferviente.
Se eleva su luz para energía
de sol naciente.
Sea su brillo el que ilumine
la mente y la inteligencia
la que marque los pasos
para que lleguemos a buen
puerto firmes y potentes.

Se arrastrarán los días,
correrá el calendario,
seguirá la mirada buscando
el dia para orientarse
en este espacio confinado.
Volarán los cuentos
en nuestros sueños dorados
para que surja el niño
y se refugie en el amor
de antaño.

Brazos de padres que nos
han cuidado y formado.
Letras de ilusión que han
bordado retazos que ahora
dibujamos.
Saquemos los cuentos,
es necesario.
Tiempo de encierro
para volar muy alto.
Claudia Ballester Grifo
Ilustración de Anna Navarro.

jueves, 19 de marzo de 2020

DIA DEL PADRE.
Se alzan las cuartillas del libro de mi vida y vuela en forma de paloma el blanco de mi cariño.
Rozan sus alas tu mejilla y es la sonrisa de tu luz la que me ilumina.
Se abre el cielo para recibir visitas.

Asoman las almas escuchando las loas en este día. Son los padres los que corren en primera fila.
Me gusta pensar, papá, que hoy nos miras con especial dulzura.
Sonrisa amable, protección de la niña,
me acurruco en la serenidad de tu ida.

Hiciste el camino en paz absoluta,
me diste ejemplo y estoy tranquila.
Se abre el arcoiris del hermoso día,
es el día del padre,un orgullo de hija.
Desde el encierro en casa,
esperando y deseando que la situación se corrija,
subo en mi caballito de madera y vuela mi amor de niña.

Sale el sol, sonríe la mañana
para abrazar el amor que se respira.
Oxígeno de ternura que aterciopela
el ánimo y libera la carga de ataduras.
Amor es la palabra,
poesia que todo lo cura.
Claudia Ballester Grifo

miércoles, 18 de marzo de 2020

JUVENTUD.
A la juventud me dirijo. Esa juventud y adolescencia que es nuestra vida y nuestro testigo.
A vosotros fuertes y aguerridos, atentos, preparados y solidarios. Amigos míos.

Los vulnerables os pedimos un poco de paciencia y buen sentido. A los que debemos caminar por problemas vasculares serios, dejadnos un camino. No és lo mismo caminar un minusvàlido por la terraza con su brazo sostén debido que ver a unos amiguetes cada uno de una casa sentados en sus sillas sin respetar distancias, pero atentos a su móvil.
Apelo a vuestra inteligencia y a ese corazón que entiende de vida y muerte, no te cargues a tu vecino.
Dentro de los vulnerables los hay quien ya lo tenía difícil antes del Coronavirus. Estamos aguantando sin acudir a medio sanitario ninguno. Somos también parte integrante de no colapsar los centros ahora más necesarios.

De verdad, encarecidamente os pido, guardad las distancias, mis hijas están confinadas y no salen. Todos debemos ser conscientes. No es momento de amigos. Hay que priorizar y entender que la muerte visita con mazo fuerte. Por favor, dejad que ande, tengo permiso facultativo.
Claudia Ballester Grifo
RESIDENCIAS DE TERCERA EDAD.
Sé que hay mucho que hacer. Que disponemos de los medios que son, menos que más.
Quiero hablar de las residencias de tercera edad. De esos que les blanquea el pelo y sus manos rugosas acarician miradas de verdad.

Los sanitarios que les asisten se ponen en cuarentena del trabajo a casa. Paralizando vida con el afán de salvar a los vulnerables que tienen a su cuidado.
Penando el no ser transmisores de un legado tan letal.

Aislándose al menor caso de posible contagio sin tener acceso a las pruebas que clarifiquen el caso.
Héroes y heroínas del coronavirus, fieles a sus votos, a su trabajo.
Mi admiración y mi reconocimiento más grato. Cuando superemos esto hay reconocimiento para rato.

Mis lágrimas se abrazan con las de los familiares del exitus hallados. Situación terrible de muerte en soledad por ambos lados.
Nos haremos fuertes y estaremos alertados. La fuerte lección es que no para todo estamos preparados.
Este virus nos ha descolocado. Amarga nuestros cimientos, pero a la familia ha aupado. Estamos en el Olimpo y queremos a nuestros padres y hermanos, hijos, sobrinos, familiares, vecinos y allegados. Exponencialmente lazos con el mundo bien atados.

Mi aplauso para el del butano, los de la basura, los del supermercado.
Los del trabajo en general aunque sigan  haciendo azulejos porque ellos mantienen la empresa que sigue cotizando.
Las mortuorias, abogados, gestoras, funcionarios que van como locos gestionando la burocracia preñada y parida de corrida a todo paso.

Sanidad, periodistas, supermercados, militares, policía nacional y autonómica, guardia civil.
Maestros en on line, trabajadores telemáticos... Todos somos necesarios hasta los aislados. Conocemos nuestro papel. Seamos fuertes y esta guerra la ganamos.
Claudia Ballester Grifo
BUENOS DÍAS, ALMAZORA.
El sentimiento de libertad es una concepción interna.
Nos podemos sentir libres a pesar de las visicitudes.
El estar confinados no es una condena, es una necesidad para acabar con el enemigo.
El aislarnos es una medida útil para la sanación de la población.
No se trata de nuestra libertad, es la libertad de muchos la que está en juego.
 Los individualismos caen por su propio peso.
Nuestra mente vuela con sus propias alas.
La imaginación no tiene límites.
No se puede caer en bucles histéricos que no llevan a ningún sitio.
Es tiempo de mantenerse activo dentro de casa. Leer, organizar armarios, limpiar a fondo, ver documentales, cine, hablar en familia, juegos de mesa.
Si uno está solo el contacto por teléfono con la familia es indispensable.
 Leer, leer mucho, aprovechad para volar en mil historias sin límites.
Esto pasará y saldremos reforzados.
Claudia Ballester Grifo

martes, 17 de marzo de 2020

ANCESTROS.
Se cierra el cielo. Los ancestros miran con ojos perplejos. Se descargan las lágrimas por hijos y nietos, generaciones enteras que pueblan vidas y sueños.
Gotea el agua bendita por rostros cenicientos, arrugas vulnerables que sin miedo dan ejemplo. Silenciosos, en casa, responden al teléfono y con voz resuelta acallan nuestros miedos.

El reloj colapsa su tiempo. Es irreal la sensación que abriga el cuerpo, la mayoría en pijama y  vageando en desmayo tanta alarma, ¡qué bombardeo!
Enfermedad y vulnerables, la sombra emigra del cuerpo. Hasta el espejo nos niega una sonrisa, será mejor encontrar con qué disfrutar del tiempo.

Vamos a cambiar la rutina y descubrir en cada día un mirar nuevo.
Tiempo de cuentos, historias bellas de ilusión y encantos.
Dibujos y pinturas que encandilan el ánimo y nos llenan de alegría.
Juguemos con las palabras, pura poesia.
Estiremos los músculos, mucha disciplina, el ejercicio todos los días.

Ofrezcamos nuestro esfuerzo a los que salen a la calle todos los días. Esos valientes obligados a luchar en primera fila.
Se cierra el cielo, la penumbra asola las ganas, se pierde energía. Alcemos los brazos y juntos en plegaría y armonía, expandamos los chakras, sol de nuestros días.
Inventiva, fuerza y sobre todo la disposición de ganar la partida.
Claudia Ballester GrifoClaudia Ballester Grifo

lunes, 16 de marzo de 2020

EN CASA.
Estoy acostumbrada a ver el transcurrir de la vida por la ventana.
Estoy acostumbrada a que se detenga el reloj para mí, mientras lo diario se viste por los pies sin problemas.
Estoy acostumbrada a sufrir en silencio o en sollozos, a batallar con los desafíos y los problemas.

Nadie está preparado para ver como el mundo se para.
Se congela el tiempo, las imágenes y el espacio.
Trozitos de película que vamos montando para ver el fantasma del miedo y la sombra del desconcierto en el vecino de arriba y del lado.

Nadie se prepara para enemigo tan bien armado. El bichejo está muy bien diseñado.
¡Cuidado jóvenes con la excusa de compartir mascota! El tener que veros para el intercambio y compartir vector de contagio, incluida correa, no es de ser muy espabilados.

Dejémonos de excusas. Rememos todos en la misma dirección y protejámonos de tal vil contagio. Es una suerte poder estar confinado.

Aplauso fuerte a los que se encuentran en la primera fila, luchando con pocos medios y a la deriva de un mal virus que juega a ladrón y policías. Los sanitarios en general, administrativos,limpieza, logística, cocina...
Aplauso fuerte a los transportistas que abastecen los productos de primera necesidad con el consiguiente riesgo para ellos y sus familias.
Aplauso fuerte a los instaladores de telecomunicaciones que sin guantes ni mascarilla tienen que deambular por los pueblos y entrando en las casas, pura lotería. También ellos son vectores de contagio para sus familias. Son los que mantienen que otros puedan trabajar telemáticamente en casa.
Aplauso fuerte a los trabajadores de supermercados. Pura locura. Angustiados los pobres, desbordados y sin protección ninguna.
Aplausos a los medios de transporte.
A la policía, guardia civil, policía autonómica y militares.
A los servicios como farmacias, lavanderías. A los periodistas.
A los hoteles que ofrecen camas y colchones. A los que llevan al hospital gel y mascarillas.
Estamos de enhorabuena, la solidaridad y el cariño, en este país es un bien nuestro y seguimos en esa línea.
Lo pasaremos juntos, sufriremos, pero saldremos reforzados y con un bagaje de fortaleza y autoestima.
Claudia Ballester Grifo
QUERUBINES.
Llora la lluvia cuartillas desmelenadas por el viento.
Regueros de tinta que imprimen los besos.
Estampas de cariño que abrazan el desconcierto.
Limpia el fresco el barro de los dinteles,
despeja el manto estancado de calor reseco.
Será que lloran y ríen los ángeles desplegando un concierto de querubines que arrullen nuestro sueño.

Mirada limpia del inocente.
Quietud del que espera un minuto más de muchos.
Manos plegadas y fervientes,
buscando en la plegaría su mejor aguardiente.

En la calma de la soledad de muchos,
se acerca la vida a las ventanas,
espero que el virus entienda de gracias.
Si estamos aislados, puede tener sus consecuencias concurrir el calor
de la gente desesperada.
Los balcones sirven de puente
para elfos y hadas.

Estoy a favor de los homenajes,
hay mucho que agradecer
y el esfuerzo se concentra en el empeño y el buen hacer.
Que vuelvan las mascarillas
que fugadas del hospital
mueren moribundas de tanto penar.

Seamos nuestra propia industria de hacer gel.
Regalemos desinfección, en casa no
tenemos nada mejor que hacer.
Llora el agua y las plantas alzan sus hojas.
Destila el tiempo higiene buena.
La mirada limpia, dejemos llover.
Claudia Ballester Grifo

domingo, 15 de marzo de 2020

AMIGO DE INFANCIA.
Jugando entre las nubes. Entre osos mimosos y peluches de algodón y de música de feria.
Corriendo como niños en descampados de almendros donde brotan las flores que anillan los dedos.

Propuesta de amor eterno. De niños rogando a madres del amor ceñido al corazón de juegos.
Ojos azules de blanco hermoso, piel imberbe que quiere unir lazos.
Anillo de plástico con rojo de amor sellado.

Se cierran los campos, el hilo de alambre cruza el descampado. Se escabullen los sueños, vuelan los cuervos buscando escenarios.
Languidece la ingenuidad, nace el miedo buscando al hermano.

¿Dónde estás mi querido hermano?
Cabalgabas en corcel de príncipe y te descubrí motorizado.
Caíste ante mí prostado. Querías un amor que te fue arrebatado.
Rizos rubios, azul acerado, sonrisa de perlas blancas, amigo, hermano.
Eres tú, al que hoy hablo.
Claudia Ballester Grifo
CADENA.
Alzo la mano y la colorea de oro el rayo solar que atraviesa las nubes.
Mantengo la palma abierta en espera contenida. Firme y segura, esperando a alguien que se una.
Hagamos una cadena de intenciones amigas, refuerzo de fe en la vida.

El algodón del cielo viste la mañana sencilla. No se oye ni un murmullo en la calle vacía. Duerme el día, devorando las horas que no sueñan expectativas.
El celofán del tiempo alcanza el tono de la bilirrubina, crea una atmósfera de irrealidad absoluta.

Emerge mi mano con raíz abastecida. Se nutre de la paciencia que me ha procurado tiempos de filosofia.
El riego es suministro de envergadura. Abre el grifo gente querida. Si se demora unos segundos, las ansias lo reciben con más alegría.

Coge mi mano y reforcemos intención en este periodo de duda.
Multipliquemos la fuerza exponencialmente y que Dios nos asista.
A través de la pared que limita las guaridas, se establece el cordón que nos une y nos revitaliza.
Coge mi mano y aguanta,
 el tiempo vendrá en nuestra ayuda.
Claudia Ballester Grifo

sábado, 14 de marzo de 2020

RACIONALIDAD.
Rosa de tallo enhiesto y jugoso,
fresca de talento amable
y dispuesto.
Espinas pudorosas de herida
abierta,
desgarro lacerado de amor perdido.

Rocío que bebo del talismán
escondido,
regalo de dioses,
en su centro resguardecido.
Me asfixio en su corola,
queriendo estrechar el aroma
requerido.
Buceo en el néctar, buscando
un sentido.

Rosa solitaria, restringida
y muda.
No susurran las voces amigas,
triste confidente mía.
Lloran mis ojos tristes,
soledad penada y sufrida.
Taquicardia que irradia mi
brazo izquierdo,
suspiro de anhelo,
paseo en círculo,
me derrumbo
en el mar oscuro del
ácido de mi miedo.
Claudia Ballester Grifo

viernes, 13 de marzo de 2020

CREPÚSCULO.
Si se descuelga un rizo por tus hombros
y alcanzo a besar su brillo,
Se alza una luz en mi ánimo que alivia mi espíritu.

En el tobogán del tallo de una cala,
 juegan los sueños alcanzar tu brío,
aroma de hombre que me sonríe con un guiño.

Me ofrecíste una rosa roja,
con ese rubor encendido,
mirada pícara de corazón enardecido.
Sucumbí a tu encanto,
sin apenas una palabra de aviso.
Nada hacia presagiar que el mar apresara nuestro correr,
desplegando los pasos en arena oscura y fría,
cayendo en las risas con un gemido.

Bruma que presiente la noche,
dibujo sin marco de colorido.
Calor de dos cuerpos, abrazados,
redolando, perdidos.
Se hizo el silencio,
cobró sentido tu mirada profunda
en el fondo de mi abismo.
Paró la brisa, el arrullo
y el bramar de un mar testigo.
Claudia Ballester Grifo
ATRACO.
Un poco de civismo, por favor.
Yo puedo estar tonta, pero tengo una ética taladrada a fuego. Se la debo a mis padres y a los educadores que he ido conociendo a lo largo de mi vida. También me gusta pensar que algo he ido interiorizando y poniendo de mi parte.

Yo puedo ser tonta, pero no seré la que corre abanderando la bandera de la locura. No colapsaré a primera hora el supermercado ni arrasaré estanterías.
Yo pagaré la subida de precios que gente tan lista está pidiendo. Iré detrás comprando al día, cuando todos se hayan ido, evitando la aglomeración producida.

Están diciendo que nos aislemos y se sale en estampida. Si hacemos las cosas con cabeza y medida habrá para todos. Se abastece todos los días. No nos aglomeremos, es lo peor que podemos hacer en este momento. El papel de WC no sirve para hacer mascarillas.
Claudia Ballester Grifo
CON MIS RESPETOS.
Se quebrantan los miedos, riendo la máscara lo que pena el ánimo.
Resbala un sudor perlado con aroma de alcohol y tos seca que acentúa el riesgo.
Se miran los ojos que no el entendimiento y se extiende la alfombra de chirriar de huesos.

Te dicen al oído sin respetar el metro, que le están doliendo los huesos y tú, te levantas con el instinto del miedo y te vas a una cola para aguantar derecha otro aliento.

Se ponen guantes de látex para tocarlo todo y luego van a la cara, divino tesoro.
No nos ponemos mascarillas porque no sirven y resulta que estamos deshabastecidos porque otros las venden no se sabe por donde.

Hablamos de muertos y de subida en la curva, pero mejor sería hablar de profilaxis y de plan de embestida. A partir de ahora que cada puntal aguante su vela y despuntemos con gallardía.

Nada de ir a urgencias. Es una cobardía y una insensatez de consecuencias catastróficas.
El que tenga tos seca, fiebre y respire con dificultad que llame a emergencias. Tiene que salir de casa con beneplácito médico y una ambulancia.
En urgencias no están preparados para recibir al coronavirus en sus puertas.

Vamos a ser responsables, que calle ya la picaresca. Vamos a demostrar que entendemos de solidaridad y de cosa bien hecha.
Vamos a salir con la bandera del empeño, con la que cuida a nuestros abuelos y a los de riesgo.
Vamos a querernos y en el amor  nos salvamos todos.

Si jugamos a ser listos, vamos a ser listos y que caiga la venda del pánico y la sinrazón por el bien de muchos y no de pocos.
No estamos de vacaciones, no es un fastidio por nada, nos jugamos la vida de los que nos debieran importar más que nada.
Claudia Ballester Grifo

jueves, 12 de marzo de 2020

SUSPIRO.
Un suspiro, una fragancia de flor.
Un "te quiero" que llega al corazón.
Sal de tu lágrima,
zumo de amor.
Claudia Ballester Grifo.
EL VELO.
Amiga, la del velo tupido con
fragancia de azucena.
Me acerco a tu intimidad cercana,
rogando por tu experiencia encuadernada.

Amiga de tiempos y espacios,
de pizarras trabajadas
y timbres de patios eternos.
De vuelos de mosca
en cristal de ventanas atrapadas.

Amiga de encuentros,
de tardes y recreos al hilar
de relojes de arena y
sombras en la pared esperando
su sol.

Corazón sin corazón
de alma revestido y pulso
de energía enriquecido.
Cuando tus alas se han quebrado
por derivas del destino
y te perpetuas en las
cuentas de un rosario,
retahíla de piedras
en el camino.

Amiga que absorbes mi suspiro
y me llevas por senderos
en mil sueños recorridos.
Sin coacción ni miedos,
con la paz del saber adquirido.
Sonriente y amorosa,
levantas tu velo y me
conduces contigo.
Claudia Ballester Grifo
INTENCIONES.
Quiero sumergirme en la memoria colectiva
 y reseñar la vocación de servicio del personal sanitario.

Quiero volar en el sentimiento de conciencia
y darme un baño de sales en el amor de la gente.
Gustar del aroma de la voluntad, encendiendo una
vela por cada suspiro que se va.

Quiero pensar en lo positivo del arrimo de la familia.
El intercambio entre hijos y padres,
educación fehaciente.
Toca lectura en el sofá y
muchos comentarios entre su gente.
Se estrechan los lazos,
tisana de cariño y entendimiento.
Vuela la imaginación,
el corazón lo agradece.

Quiero creer que nadie adora el dinero.
Vil metal que contagia y envilece.
La cocina huele a guisos y cocidos,
de muchos días vigentes.
Tiempo de retiro, de parchis,
de cine en casa, de compartir
y soñar en lo que vendrá
cuando aprendamos de esta
experiencia.

Quiero pensar que se premia
la solidaridad y que las puertas del
vecino sirvan de ayuda
y aprendamos a vivir para bien
nuestro y de los demás.

Sueño en un mundo,
vergel de humanidad,
donde tatuemos  en nuestra alma
lo que es válido de verdad.
Los intereses se extienden en
alfombra para que los vulnerables
podamos pisar.
El sol sonríe y el calor
volverá.
Claudia Ballester Grifo
RUEGO.
Me gustaría mirar en la placidez de tus ojos,
arrebujarme en la tranquilidad de tus aguas
y nadar a favor de la corriente
en la marisma soleada.

Mis preguntas son sencillas y claras.
¿Quiere el mundo a su gente?,
¿ la gente que pertenece al mundo, le quiere?
Si de amor se trata, el esfuerzo y el sacrificio no se entiende.
Hablamos de colaboración, de respeto y de concienciación.
Hablamos de cuidar y pensar desprovistos de egos y pavor.
Hablamos de proteger al vulnerable y con ello llegamos a la contención.

Se nos pide colaboración.
No hay porras ni prohibición.
Se aconseja y se nos invita
a la no aglomeración.
Conciencia de grupo,
mucha humildad y comprensión.

Me gustaría derretirme en tu abrazo,
hacerme pequeña y,
acurrucada a tu lado,
pasar mi encierro
y volar desde mis libros
a cualquier lado.
Claudia Ballester Grifo

miércoles, 11 de marzo de 2020

FALLAS.
Los niños corren detrás del globo.
Los colores les hechizan,
se dejan llevar por la alegría,
ingenuidad que se viste sola
y con la naturaleza bien provista.

Las risas juegan con  la arena,
de moreno se viste la luz
marinera.
De fresa llenamos el aroma
de pinturas de Joaquín Sorolla y de cuartillas
de Blasco Ibáñez.
Con el perfume de lo fresco,
genuino y natural.

Se liberan las enseñanzas y
aprendemos.
La salud es lo primordial,
el corazón se recompone.
La economia se asfixia,
nos fallan los pulmones,
pero un retraso del oxígeno
no nos inhabilita para coger
carrera y acudir a la mascletá
cuando el peligro se diluya
con las canciones.

Huele a churros, a manzana de caramelo.
Se elevan los ninots con su ironia
y el lenguaje de sus gentes.
Brilla el sol ahora y siempre.
Se congela la imagen,
mañana reuniremos a sus gentes.
Nos daremos la mano,
besaremos las frentes,
se moverá el dinero
que ahora yace tocado y muerto.
Solo es una imagen.
Mañana se descongelará
el ambiente.
Claudia Ballester Grifo
MIEDO.
El miedo es una bola que crece con la ignorancia y el desconcierto.
Atenaza las entrañas del que por aprensión calla y del que se reconoce ser servidor ciego.
El interés individual crece con el empeño de manos que acarician el recelo.
Es de ignorantes querer salvar su hacienda navegando todos en mar abierto. Si no pensamos con un tronco único se irán secando los vástagos. O nos unimos en prevención o nos resignamos a la selección natural y no tan natural según el interés y acierto.

El miedo es una sombra que obnubila el cielo. Se lanza como un manto opaco y grueso, cortando movimientos, amputando deseos.
Impermeabiliza los cristales de grasa y fluir macilento que cierra el paso de oxígeno y gangrena lo sano y lo bueno.

Tú decides. Con miedo o sin miedo saca pecho, la acción vence al miedo.
Ayuda y colabora y pon todo tu empeño en ello.
Sé consciente y actúa según el criterio médico y con la seguridad que compete. Nadie es más listo por burlar el empeño de trabajar coordinados. Nadie se escapa del barco que nos lleva mar adentro.
Claudia Ballester Grifo
PASIÓN.
Me descuelgo por el arcoiris de tu risa,
hilvanado los hilos dorados de tu cabello.
Me deslizo por ese cuello de cisne que amo en mis sueños.
Enciendo el ardor en tu pecho para que ames mis versos y con la lujuria necesaria respondas a mi deseo.

El rojo de la rosa desde el centro, pura aromaterapia para nuestros encuentros.
Corren las ganas, brinca el acierto, dos cuerpos que se reconocen y se disuelven como el viento.
Susurro en la cima de mi anhelo, contenido el tiempo y la espuma en mar abierto.
Rumor de caracola que abraza esta pasión que crece mar adentro.

Hago de mi espera un arrullo a tu empeño.
Guías el camino y me tienes rendida a tu fuego.
Se mece el ritmo, se contiene el vendaval que empuja el velero.
La vela se iza y surcamos el océano por entero.
Mar, tierra y cielo, explosión de alegría, matiz de color con todo su espectro.

Descanso las ganas en tu adorado cuerpo.
Abraza el amor la fatiga del que se da por entero.
Se hace el silencio con el espacio de un agujero negro.
Se lleva la energía a un mundo nuevo. Nos devuelve un alma más rica en deseo.
Claudia Ballester Grifo

martes, 10 de marzo de 2020

CORONAVIRUS.
Se estira el pájaro en la última rama.
Atusa sus plumas,bate sus alas.
Sus ojillos giran abarcando la panorámica,no hay rapaces que persigan sus ganas.
Su trino, canto en alza,
se eleva configurando nubes,
perfilando rayos que
abracen y arropen el frío
que a veces les alcanza.

Tiempo de buscar nido
y abandonar la plaza.
Somos gregarios, pero el
coronavirus manda.
Si vamos a desplegar las plumas
que nos pille en casa.
Si cantamos las paredes traspasa.
Ya nos veremos cuando las
temperaturas suban y nademos
en la playa.

El pájaro no vuela,
las fronteras se cierran.
El Imserso no viaja.
Mañana nos promete
contundéncia y menos guasa.
Cierra el congreso, señores
para casa.
Claudia Ballester Grifo
EN BARCELONA.
El sol bosteza calentando esos 13 grados que se colan por las anquilosadas articulaciones.
Despierta la mañana para la visita al Clínico con los viandantes barceloneses.
Alguna mascarilla recordando el Coronavirus, calma en el ambiente.
Antisépticos, barra libre, dando los buenos días a toda la gente.

Visita concertada cada cuatro meses. Descanso la espera en el solárium de mi coche, mientras unos ronquidos me recuerdan que no hago sola el viaje.
A las 4 de la mañana estábamos rodando por la casi gratis autopista. Aún se paga un tramo, pero ya da para una alegría.

Extracción de sangre, entregada la orina.
Desayuno de señores en una cafetería.
Paseo por la ciudad que es una maravilla. Por más conocida no es menos grata la visita por la villa. El sol nos abraza despojándonos de la gabardina. A disfrutar del tiempo mientras se hace hora de consulta.

El resultado a la hora de la comida. Si todo va bien, emprenderemos el camino de regreso tras las viandas del mediodía.
Si no va tan bien sonreiremos al mañana y dormiremos en casa para reposar la noticia.
Qué vaya mal es imposible para mi entender y logística. Nunca va nada mal cuando uno nace optimista.
Claudia Ballester Grifo

lunes, 9 de marzo de 2020

A MI MADRE.
A mi madre. A ese rayito de luz que se filtró por la ventana que oxigenó mi vida.
A ese último esfuerzo que me impulsó a la aventura y que llenó  de besos mi frente aún húmeda de su sal y su agonía.

A la esperanza de un mañana que promete lo que no sucedió en el día.
A unas miras puestas en la justicia que da el derecho al bueno y al malo se lo quita. Así es mi madre ingenua y confiada, en su mundo puro y de almíbar.

Dulce sentir, amiga mía. Me abrazas en el tiempo, besas mis espinas, dejas que sufra, aunque la tortura la llevas en cal viva.
Me diste libertad en mi danzar por la vida. Me quitaste la venda y me mostraste el mundo para que me lo comiera. Desde tu espera, alimentaste mi coraje y forjaste las formas de mi blindaje. Me diste alas y herramientas para mirar cara a cara al destino y valorar la expectativa.

A mi madre querida, mi querida madre, mi luz, mi guía.
A esa mujer prudente, detrás de pared y moldura. Esa que no se ve, luciendo con la luz del sol y de la luna.
Deja que sea yo la que encienda la vela en este día para decir que ¡ viva la madre mía!
A mi madre. ❤️❤️❤️
Claudia Ballester Grifo
HECHIZO DE LUNA.
Esta noche tenemos super luna. Esta noche y noches venideras que se nos regala una semana de calma y propicio despliegue de luz y dimensión xd de la velada y hermosa figura.

Plena su cara, rutilante hermosura. Arden los focos, pura locura. Mirada al cielo, buscando su protagonista mas nos encuentra ella desde su apostura.
No importa verla, pero es fundamental sentirla. Su influjo danza en fuentes, lagos y remansos de agua pura. Se refleja su rostro. Sonríe coqueta y diva, nos deshace su influjo y se derrite el amor, duende de la vida.

Surca el cielo la hora bruja. Se anaranja el horizonte y se siembra de escobas de palma dura. Se barre el techo dirigido por mano fina. Son ellas, las hechiceras de embrujo y mirada felina.
Las que hablan llenas de tiempo y filosofía. Las que cuidan el mundo desde el barómetro de equidad y justicia. Las que saben de martirio y penúria. Las que hacen un guiño a las jóvenes que abren las calles y se llaman feministas.

Desde mi palco y con mis palomitas, sin ver o viendo, con los chakras abiertos y puestas las pilas. Con todas las ganas, los brazos en jarra y bañándome con el influjo de la luna.
Sintiendo el transcurso de la letanía. Discurriendo espacio y tiempo por mis venas, sabiduría para absorber y absorbida.
Claudia Ballester Grifo

domingo, 8 de marzo de 2020

MUJER.
Mujer, hálito de vida que vuelas entre las mimosas del camino.
Hembra de curvas preparadas para acunar  la vida y la esperanza.
Mujer de piel fina y espalda ancha. Sostienes el peso del trabajo y de la espada.
Luchas por tu familia y por el hogar que logras con celo y paciencia. Alumbras el fuego y das calor al sentir y a la constancia.

Mujer, belleza en el despertar de la mañana. Fresca y palpitante, dispuesta y preparada. Es tu sonrisa la que derrite cumbres nevadas. La que lleva el curso del río y desliza el agua a la puerta de casa.

Corazón al ritmo de sendas y barrancos. Machete en la selva abriendo camino a la luz, descubriendo posibilidades donde se precipitaba la noche cerrada.
Ampollas en la planta de los pies con bocas sedientas, mientras el cáliz del sol derritía el ánimo de una piel resquebrajada y seca. Seguía en sus pasos hasta renacer el vergel del sudor del desespero en horas inciertas.

Mujer, tul y seda en un precipicio de reloj de arena. Se desgrana el tiempo y tú floreces con la espera.
Rubia, morena o del color que la naturaleza te vistiera. Ojos de hermosura repleta. Se nada en tu fondo, corazón y alma de Fémina completa.
Claudia Ballester Grifo
LA ARAÑA.
Me sumergí en un agujero que me recordaba al nido de una araña.
Me metí en un orificio de tierra suelta sabiendo que el miedo era el peor enemigo en mi batalla.
Me hice pequeña para viajar a través de un trampa. Reconvertí mi esencia para luchar con la ansiedad que aceleraba mi respiración y la piel bañaba.

El laberinto era profundo, oscuro y seco. Llegué a un recoveco que se ensanchaba. Acomodé la vista y mil huevos jugosos y frescos aparecieron en una nidada.
A mi espalda notaba la tierra deshacerse impulsada por los pasos lánguidos de la madre alertada.
Me tiré al nido. Me sepulté entre mis hermanos de campaña, se puso la madre a cuidar su nidada.

Pasó el tiempo, dormí siestas y madrugadas, desperté con las cosquillas de mis hermanas nacidas a pulso de llamada. Me mimeticé con ellas, saludé a la madre peluda y emocionada, colé en la chiquilleria y salí  al nuevo día de mi alborada.

Ya no tengo miedo a las arañas. Es más creo que estos ojos compuestos los debo a una herencia cuidada.
Me siento más completa y en casa ya no hay insecticida para arañas. Son sus telas armamento de militares y de ejército en emboscada.
Es su tela salvación de miembros amputados y sangre en escapada. Es un tejido avanzado a la historia y resistente al tiempo y al agua.

Los hilos vuelan por vientos mecidos y brisas en danza. Se precipitan las arañas metiéndose por cualquier altura, por cualquier resquicio que la vista vea o no alcanza.
Se abre paso la vida,aunque los miedos cierren caminos y la ignorancia nos tape la cara.
Claudia Ballester Grifo
OLIVO.
Tengo un cuenco de madera de olivo. Guarda los jabones del baño. Lleva muchos años con su cometido. El agua deshidrata su corazón con el tiempo.

Derrama su aceite de verde aceituna. Lo deja por el lavabo. Llora sus días de desgaste, el cuenco de belleza revestido. Se ha agotado la cera de su vestido. Blanquea su torso agrietado y envejecido.

Le miro con la tristeza de perder un amigo. Mi corazón llega al suyo y la grieta se acentúa por el paso de un reloj que nos cuesta un recorrido.
La madera ya vino de un árbol caído. La compré a un artesano de feria con un amplio recorrido. Parece una tonteria, pero así lleva la vida su metáfora con sentido.

Me duele mi recipiente querido. Repercute en mi vida, es parte del tesoro recogido.
Ha cumplido. Fue fiel y compartió días y sentires conmigo. ¿Qué hacer con su vejez? Cuidarlo es mi cometido. Limpiaré la mancha tantas veces que sea su vertido. Viejo, pero no triste porque reímos juntos. Al fin y al cabo mi imagen en el espejo me devuelve unos años ya vividos.
Claudia Ballester Grifo
FRONTERA.
Lloran las nubes agua contenida, suspiran hacia dentro, no es época de lluvias. No beben las florecillas desvalidas.

Entre fronteras enemigas se mustian las flores, sus corolas deslucen al día.
Confundidas en sus lenguas y credos mezclan su unión y confían en los que venden sus vidas.
Pequeñas y grandes, tiernos pétalos que se abren esperando una ayuda. Un maná que caiga del cielo y les dé permiso para un nuevo día.

El frío mina su resistencia, el virús amenaza su salud desnutrida. Mengua sus recursos, se desgastan en la aventura. Emprendieron un camino con esperanza de una nueva vida. Les tienen encajonados, muertos en vida.

La mentira es el fusil que dispara con muerte y miseria. Se duerme al raso de Luna y estrellas frías. No hay calor suficiente para tanta flor desvalida.
Las fronteras permanecen cerradas, tensa la mirada política. És el pueblo el que llora y ese agua inunda ríos y barrancos, más pronto que tarde nos llegará la crecida.
Claudia Ballester Grifo