Estallan los fuegos artificiales.
Se desmembran en caída rápida, ahogando el vacío de la noche.
Lucen sus colores en el marco azabache,
no digas no que tu orgullo se bañe en pólvora y queme incienso en los altares.
No escuches a los que con abrazo amigo murmullan que eres menos que nadie.
A los que siendo tu vida no valoraron tus andares.
Noche de agradecimientos,
de olvidar lo que no gusta a nadie,
de aprender de lo vivido,
de no repetir heridas que sangren.
Noche de apreciar la vida por encima de pesares,
valorar de lo poco una historia y un arte.
Mirar amante que juegue sin hacer desaire.
Pequeña y humilde,
margarita escondida entre rosales.
Caíste desprevenida asimilando lo más grande.
Callada y sumisa con unos ojos de libro
aprendiendo palabras, dibujando sentidos en el escaparate de tu lago,
abierto en todas partes.
Flor de blancos pétalos, corazón bombeando sangre,
no dejes que destruyan tu espíritu,
Mujer de viento saltando mares.
Claudia Ballester Grifo














































