lunes, 14 de diciembre de 2020

SILENCIO

 

Amaneciendo con un letargo otoñal no siempre dispuesto. 

Empecinada en un abrazo con la almohada amiga,

adormilada en esencia, un bostezo escondido en la penumbra,

este cuerpo en rebelión,

¡Qué amargura!

A la palpa y sin abrir los ojos,

a manotazos acallando el gallo que se aventura. 


Una jornada de nueva rutina, 

pasos metódicos, mismas echuras. 

Riéndose un tibio desayuno en su tobogán de caída. 

Volviendo la sangre a recorrer la avenida. 

Despejando telarañas, apartando calentura,

dispuesta la mente para rezar partituras. 

Queriendo pintar manchas, jeroglífico en este palpitar de la vida. 


Te vienes conmigo, 

rasgando el bolero ese quejido que pellizca mis sentidos. 

Te llevo en cada nota que fluye en los malabares de la ensoñación, 

expectante de emoción al sentirte,

resbalando por cada pétalo de mi ser las ganas de reunirme contigo. 

Pasan las horas desnudándose de sus minutos, 

en zapatillas de casa, 

vestida de cama precipitando mis letras para bailar contigo. 

Contigo, contigo... Gota de mar adentro en un día desolado y frío. 


Te voy a invitar esta noche a que vengas conmigo. 

Te daré la mano haciéndote un lugar en mi abrigo. 

Besaré tu frío y acariciaré la soledad que pernocta contigo. 

Fundiré mi fuego para rescatarte conmigo. 

Y, tal vez así revierta el misterio de un destino. 

Tú, dueño de mis noches, 

mi despertar desmayado en la caída de la hoja,

envuelto en la manta de un sol que se niega a llamar a mi puerta, 

silencio en un amor compartido. 


¡Silencio! 

Copula la noche verbos agradecidos. 


Claudia Ballester Grifo


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