martes, 22 de diciembre de 2020

BOSTEZO TRASNOCHADO


No te vayas de mi lado corazón, no lo hagas. 

Sin ti los días se convertirían en un lastre de cadenas oxidadas. 

No retires tu mirada de estrella ansiada, 

ese fulgor que palpita en mi alma, 

sin tu luz mi vagar lloraría una condena 

injusta y malvada. 


Siempre tu mano enlazada, 

jugando en ese campo de flores, 

oliendo a hierba fresca, 

bebiendo del agua que con su música nos alerta. 

Escuchando el trino de las pequeñas aves que vuelan muy cerca. 

Desde la rama enjuta de un pino milenario, 

se ríe la vida al contemplarnos. 


No me dejes, ¡no! 

Mi risa dejaría de ser cascada, 

se marchitarían mis ojos, 

opaca se volvería la piel rosada, 

lloraría la noche, gritaría el alba,

no me dejes, no... Sin ti sería nada. 


Es una pesadilla, un silencio, noche cerrada. 

En la oscuridad más absoluta no se ve, pero se presiente el miedo escondido 

entre las sábanas. 

No me dejes mi amor, 

brillo de mi esperanza, sol de mis días, 

luna que me abraza. 

No te vayas sin decir nada. 

Mírame de frente... Mírame, corazón. 

No me dejes en un bostezo de luz trasnochada. 


Claudia Ballester Grifo


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