domingo, 20 de diciembre de 2020

EL ÚLTIMO ALIENTO


Llega la noche con suspiros de lira rasgada,

deslizando su cola fraseando la tela gemidos que el corazón sangra. 

La alcoba vacía de caricias y palabras enamoradas, 

ajada la rosa, seca, sin agua. 

Ella lo sueña abrazada a la almohada, 

sus ojos vivaces, atraviesan olas bravas,

lejos, muy lejos, atajando distancias. 


Ella se mece en aguas cálidas, 

abraza su cariño arraigado en sus entrañas,

creciendo día a día con el favor de un aliento que le regala,

inmenso...  Envuelto en sábanas. 

¡Pobre niña enamorada!


Cierra los ojos para dibujar su figura amada. 

Sabe a cielo temprano en su aurora alba,

a fresco marino mojando la cara, 

a agua de coco en pequeños sorbos, 

saboreando el azúcar de sus ansias. 

Vive dormida un amor que la abrasa,

hace de la noche su aliada. 


La mano abierta, resbala su desnudez desmayada, 

un rayo de luna ilumina la escena callada,

las estrellas expectantes intuyen una melodía de tiempo y alma,

ella duerme... La rosa ajada cobra vida, 

arrastra sus pétalos a la ventana. 


Vuela, acaricia tormentas,

atraviesa el tiempo oliendo victorias, 

cruza el océano batiendo alas,

abriendo su espíritu, limando espinas 

que se clavan en el sol de la mañana. 

Con el suspiro de una alondra, 

se cuela en tu ventana, 

en un último aliento besa tu boca cerrada. 


Claudia Ballester Grifo


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