lunes, 28 de diciembre de 2020

SIRENA ENAMORADA


Ensueños, deseos de mirada dulce, sueños traídos a la vigilia, roce de bagatela susurrando su melodía aria. 


Deslizando los dedos entre las nubes,

perdida en mil soles que visten mi mañana,

bañándome en el lago de mis sentidos,

siempre alerta a tu llamada. 

No escuches a la sirena, 

el marinero la teme y la ama, 

esos ojos de mar brava, misterio profundo de la oscuridad borrada. 

Esa nostalgia mecida por la vela de un navío en su marcha. 

Esa sal que te llena de sed y no calma. 


¡No escuches a la sirena!

Sus cabellos de coral te atrapan, 

caes en sus redes de placer y ansia, 

obnuvilada tu mente con melodias profanas, 

te lleva a su guarida, burbuja de agua. 

La miras con los ojos ciegos y sin palabra, 

ella te mira y sonroja su mejilla de nácar. 


La ternura tiñe de rosa la esperanza de las ganas. 

Ella te ofrece la chispa de tu mirada, 

la verdad de tus ojos y

el increíble don de tu palabra. 

Tú, sol de mil lunas, 

embelesas a la sirena enamorada, 

le ofreces tus labios,

ella calma el palpitar de una poesía soñada. 


Claudia Ballester Grifo


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