Quiero contar una historia, la historia de la nueva, Navidad.
Me apunto a la magia de Papa Noel, a sus renos, al vuelo de chispa y miel.
Al embrujo de los Reyes que por ser Magos no dejan de visitar por doquier.
Seres fantásticos sin COVID ni controles, nada que ver.
Quiero contar una historia de vida y sensatez.
Mirando por la ventana, luces que despiertan la necesidad de ser uno con cien,
cruzar el umbral del acebo y poder reír con placer.
Para sembrar buena tierra y sacar beneficio del plantel,
quédate en casa y cómete el turrón
con los de ayer y anteayer;
el núcleo familiar y a brindar por ver el nuevo día amanecer.
El soplo de la Navidad se acuesta con el que quiere dormir con él.
Si estás solo te arrebuja,
si te acompañas es cascabel.
No salgas de tu entorno y vive en pequeñito para poder agradecer.
Ya vendrán tiempos de abrazos,
estrujando almas, emborrachando corazones,
bailando las campanadas llenos de confeti y uva moscatel.
Seamos solidarios, lo mejor que podemos hacer.
Acordarnos de los que se han ido,
de los que se pueden sumar al tren;
de los padres, los hermanos... Los abuelos que quisimos y no podremos tener.
Pensemos con la cabeza, el corazón nos seguirá después,
celebraremos la Nochebuena en mayo, junio.. Cuando venga bien.
FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO
Claudia Ballester Grifo

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