sábado, 5 de diciembre de 2020

UNA BOTELLA


Vuelo, me dejo llevar por cada átomo que me arrastra. 

Soy una con el aire, con el viento que agita mi melena, me acaricia, me ama. 

Veo, desde lo alto con la perspectiva de una con la nada, 

una con el todo, una partícula pequeña formando un algo que atrapa. 

Imán cadencioso, sutil niña enamorada,

viajando por las marismas, inventando ríos en barrancos de piedras arrastradas. 


Ojos de humo paseando por la esfera de un azul hermoso que acompaña. 

Frágil rocío de quebrada escarcha, depositándose en tu cara adorada. 

Añorando esa, tu dulce mirada, dejada en un banco como si no pasara nada. 

Llego, la recojo y me baño en la profundidad acuosa de tus ganas,

en ese perfil escondido donde habitan las hadas, 

en ese paraje exótico donde la cita nos lleva... ¡Ay, amor! Espérame, mira mi figura en la distancia. 


Llego y llego, luz en el alma. 

se juntan dos corazones palpitando un lenguaje que dibuja auras doradas. 

Camino sin distancia que solo entiende de botellas blindadas. 

Un vidrio perdido entre las olas mansas,

escrito una parcela de amores en tinta de sangre y lágrimas. 

Perdida en la orilla de la acera de tu casa,

a tus pies el mensaje "te quiero",

sin más, sin menos... Amado dibujado en el agua. 


Claudia Ballester Grifo


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