Dame tu mano y cierra los ojos.
Deja que te lleve a un mundo sin tiempo,
cruza el espejo conmigo.
El sueño yace dormido y entre bambalinas vamos dando saltos sobre el mullido algodón de sonrisas blancas.
Entre nubes un espacio inmaculado, bruñido.
La iluminaria atraviesa los sentidos.
Cálida sensación de pluma cayendo al vacío.
Una lira rasgando gotas de agua llenando un mar de cumplidos,
robando sacos de sal de mis lacrimales agradecidos.
Déjame llorar, sí, de emoción y de alivio,
en una burbuja de ilusión, de la mano contigo.
Abajo un mundo de belleza contenida.
Picos que se alzan tocando la falda de un cielo que pisamos como una alfombra de azul templanza.
Verdes cristalinos esmerando la nada, un blanco sublime que refleja los colores de tus ojos cuando me abrazas,
un arcoiris que viste la intensidad según la emoción que alcanzas.
Pisando sobre plumas y alas.
Muy por encima del sol que nos acaricia y de la luna que nos abraza,
siendo uno vestidos de alma,
de la mano paseando por un mundo de bruma y magia.
Tú me miras, yo te miro... La lira llora y su agua nos alcanza.
Claudia Ballester Grifo

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